lunes, abril 27, 2009

El Secreto

Voy a contarles un secreto. Un secreto milenario que puede cambiarles sus formas de ver la vida. Un secreto muy especial que todos deberíamos poner en práctica. Se trata de nuestra actitud ante la vida. ¿Muchas veces te sentís ansioso? ¿Presionado? ¿Creés que no sos lo suficientemente bueno como para lograr tus objetivos? ¿Pensás que sos un inútil al que todo le sale mal? ¿Llegás a sentir que todos son mejores que vos? ¿Te da miedo hacer el ridículo? ¿Nunca te decidís a conseguir lo que querés? ¿Cada vez que te proponés salir afuera a cumplir tus sueños dejás que cualquier cosa te distraiga e incluso ponés excusas para no tener que hacerlo? Si te sentís identificado con estas preguntas es porque todavía no has oído hablar del Secreto que voy a presentarte. Seguramente miles de veces te han dicho que hay que ser optimista. Positivo. Que tenés que esforzarte, que tenés que creer en vos mismo, que tenés que decir que “sí”, que tenés que levantarte y pelearla, que tenés que creer que las cosas van a salir bien y sólo de esa forma vas a lograr tus objetivos. ¿Otra vez te suena conocido? Entonces prestá mucha atención porque ahora voy a revelarte el gran Secreto: hagás lo que hagás, pensés lo que pensés, seas positivo o negativo, creas que sos un tremendo groso o un pelotudo inútil que no sirve para nada, nada de eso tiene que ver con conseguir o no tus objetivos. Podés estar al borde del suicidio y de repente tener un golpe de suerte, o podés ser el tipo más positivo y optimista del mundo y que todo te salga para la mierda. Ese es el Secreto.

viernes, abril 24, 2009

Todos lo sabemos

Todos sabemos en qué anda. No son sospechas, hace rato que dejaron de ser sospechas. Ahora es una certeza absoluta. Nada podrá hacer que cambie de opinión. Sé que lo está haciendo y punto. Esta vez no servirían de nada las burdas explicaciones, las coartadas, las contradicciones. Quise creerle aquella vez y aunque no lo hice fingí que estaba todo bien. Me puse una venda en los ojos, unos tapones en los oídos y me corté la lengua. Pero hace poco cambié de actitud. Quise saber la verdad y lo confirmé. En otra época hubiera sido un mazazo, un golpe en el estómago, un palo en el orto, pero ahora solo fue una gran decepción. Y mucha tristeza. No tengo pruebas concretas pero no me hacen falta. Quisiera que la realidad fuera otra, que lo dejara de hacer, pero no está en mi cambiar las cosas ¿Decirle que lo sé? ¿Enfrentar de esa forma el problema? No serviría de nada, solo complicaría aún más el asunto y el más perjudicado terminaría siendo yo. Por momentos me da rabia y quisiera que recibiera un buen castigo. Después me da lástima. Después todo está estable, incluso estoy bien. Pero después todo vuelve a empezar. Es como una pesadilla, no le encuentro salida, asfixia, entristece, destruye. Los demonios se ciernen sobre todos nosotros pero no se da cuenta y sigue hundiéndose, haciendo lo que todos sabemos que hace (y no son sospechas, simplemente lo sabemos), pero ninguno quiere decir una palabra.