jueves, noviembre 27, 2008

Catálogo de pesadillas personales

La primera pesadilla de la que tengo memoria y que considero fue la peor y la que más me impactó, la tuve como a los 8 años. Yo estaba en mi casa con mi familia y de pronto un ser extraño destruía la pared y entraba para atacarnos. Se trataba de un gordo de bigote, como de 40 años, parecido al malo de Commando, que usaba un casco y un traje de metal. Dicho así parece más bien un villano salido de los Power Rangers pero en ese momento me estremeció porque lograba vencernos. Ni mi papá ni mi mamá podían pararlo y al final el gordo nos adormecía a todos tirándonos un polvo blanco que sacaba de un frasco. En ese momento me desperté.
Salvo algunas pocas excepciones no soy alguien que haya tenido o tenga pesadillas al uso, con monstruos, asesinos, sangre y esas cosas. Mis pesadillas son en realidad sueños molestos en donde vivo situaciones incómodas. Por ejemplo, un sueño recurrente que tengo (aunque hace varios meses que no) consiste en que alguien me está esperando y yo nunca puedo ir a su encuentro porque una serie de obstáculos que parecen puestos a propósito me lo impiden. Lo peor de todo es que ir a encontrarse con ese alguien siempre supone algo muy bueno, algo de lo que tengo muchas ganas, ya sea porque es mi novia, porque es una morocha de generosas curvas, porque es mi familia esperándome para comer un asado, o por lo que sea. La cuestión es que siempre digo “esperame, busco una cosa y vuelvo” y nunca puedo volver porque me voy demorando y enredando cada vez más y al final la ansiedad y la angustia se vuelven insoportables porque pasan horas y no puedo liberarme.
Hay otro tipo de sueño que suelo tener que es más intenso y se acerca un poco más a lo que es una pesadilla propiamente dicha. Empiezo cometiendo un crimen (casi siempre es matar o golpear a lo bestia a alguien pero en legítima defensa, o al menos con una excusa que para mí es suficiente) y después me encuentro con que tengo que huir y esconderme de todo el mundo, familia y policía incluidas. El desarrollo del sueño siempre se trata de que voy por la ciudad escondiéndome y buscando la forma de salvarme porque, si me llegan a atrapar, ya no hay salida. Me van a meter preso y, lo que me parece peor, sufriré una humillación pública de la que no hay vuelta atrás. En el sueño siempre estoy solo y con la sensación de que nadie me puede ayudar y que, además, no hay a dónde esconderse y pronto me van a agarrar. Pero lo peor es el sentimiento de culpa, la certeza de que no estoy siendo “acusado de un crimen que no cometí” sino que merezco que me persigan porque todos son inocentes menos yo. Sin embargo nunca me pueden atrapar y por lo general, el sueño termina cuando cruzo la frontera o me subo a un avión para escapar definitivamente.
Una variante de este sueño también me tiene escapando por las calles pero porque la ciudad está siendo atacada por invasores (a veces son extraterrestres) que tiran bombas desde el cielo. Siempre consigo llegar a un lugar seguro donde está el ejército y otros sobrevivientes formando una resistencia. Cuando llega esta parte, casi siempre el sueño toma otro rumbo o me despierto, lo que me parece una lástima porque hasta ese momento pinta interesante, con mucha acción, explosiones y un clima apocalíptico muy zarpado.
Desde hace uno o dos años he empezado a tener una tercera clase de sueño molesto con tintes pesadillescos. La temática es como la de mi peor pesadilla: un extraño (o varios) me atacan. Cuando era chico y tenía este tipo de sueños no me podía defender. Quería hacerle frente al extraño pero desfallecía. El cuerpo no me respondía y me terminaba cayendo vencido al suelo sin necesidad de que el atacante me hiciera algo. Pero ahora no pasa eso. Ahora siempre me defiendo y siempre termino ganando y eliminando a los atacantes. Estos atacantes no tienen poderes ni nada parecido, pero son bastante peligrosos. Usan palos, o espadas, o incluso armas de fuego y su objetivo siempre es matarme. Pero no pueden. Vienen de a 3 o 4, me rodean y yo los termino haciendo mierda ¿Y cómo lo hago? Haciendo trampa. Porque justo cuando están por herirme, hago un movimiento imposible (que a veces incluye volar y todo), un movimiento que no entra dentro de las reglas del sueño, pero aún así puedo hacerlo y de esa forma elimino a los atacantes. Sin embargo, los atacantes no mueren. Hacen de cuenta que se mueren, como representando un papel, como aceptando que yo soy el dueño del sueño y que ellos son simples formas creadas por mi mente. Se tiran al suelo, gritan “Aaah” y quedan fuera de combate. He notado que lo hacen de mala gana, como diciendo “si no fuera porque sos el dueño del sueño no te salvaría nada”.

2 comentarios:

Dr. J dijo...

Una pesadilla que sabía tener seguido era tener que estar ocultándome porque estaba en calzoncillos.

Saludos!!!!!

arwëncita dijo...

Durante mucho tiempo soñé que me atacaban miles de alfileres, directo al cuerpo, o que me crucificaban.

Uno recurrente que sí me gusta es el de levitar.

Y hace un rato, cuando me levanté, el Samurai me dijo que había estado hablando dormida y pidiéndole que haga el rompecabezas (?).

Los sueños, sueños son, amigo.
Menos mal.