martes, septiembre 02, 2008

La galería del fin del mundo

Breve explicación introductoria: El siguiente post está publicado en otro blog que abrí recientemente "El Fin del Mundo Empieza en Córdoba". El contenido de dicho blog es una mezcla autobiográfica/ficcional (?) y quise hacerlo participar de un concurso organizado por el "famoso" "Festival Resonante" al que fui invitado vía mail. El concurso consistía en enviar un post, varios o incluso un blog entero que girara en torno a la "interactividad" (¿alguien sabrá lo que es?) pero fui literalmente rechazado. Me dijeron que "no entendían la dinámica". La mina que recibía los links dijo "dame un día para verlo bien y te respondo ¡no te quiero dejar afuera!", pero nunca respondió. Es curioso porque las bases del concurso nunca decían que antes había que pasar por un proceso de selección en donde una mina tenía que entender "la dinámica". En fin, yo de buena onda quise participar (¿o todavía tengo que tomar como un favor que no me dejen afuera?) pero nunca me respondieron y, por supuesto, me dejaron afuera nomás. Bueno, acá va una muestra de El Fin del Mundo Empieza en Córdoba. Pasen por dicho blog si tienen ganas.


Me pasó el año pasado, estoy casi seguro que ya era verano. Eran como las 8 de la tarde. Iba por el centro, a la altura de Deán Funes y Obispo Trejo, la peatonal. De repente empezó a llover, pero con todo. Una de esas lluvias de verano que tienen gotas enormes y te pegan en la espalda y casi te hacen doler. Entonces me quedé en una galería. Es una galería al aire libre, grande y con techo de hojas. No fui el único. También se refugiaron una mujer como de 50 años con un chico como de 10, una chica vestida como secretaria, un tipo de traje, dos amigas universitarias y un tipo como de 30, con aire de “recién salgo del trabajo”. Todos nos quedamos bajo ese techo de hojas (que tampoco protegía tanto) esperando que la lluvia parara para seguir. La espera se empezó a hacer larga. La gente pasaba corriendo a refugiarse. Cada vez llovía más fuerte. Seguíamos todos en la galería, mirando la lluvia y puteando en silencio por la demora. La lluvia continuaba y no parecía tener ganas de parar. Las amigas universitarias charlaban medio en voz baja. La mujer de los 50 años le ofrecía algo al pendejo de 10. Creo que era un alfajor. Me daban ganas de pedirle uno. El tipo que recién salía del trabajo miraba su reloj. El del traje miraba la lluvia con las manos en los bolsillos. La secretaria lanzaba un suspiro. “Tiene cara de ortiba” pensé. “Pero tiene buenas tetas” agregué. En ese momento, mientras le miraba de reojo las tetas a la secretaria, apareció una mujer vestida como monja, arrastrando un carrito. La anciana habrá tenido como 100 años. Es una que siempre anda por el centro, creo. Llegó a la galería, nos miró a todos y se me acercó. “La puta madre –pensé- ¿Por qué justo a mi?”. La vieja monja me dijo algo pero por el ruido de la lluvia no la escuché. Le dije “¿Cómo?” pero ella no pareció oírme y siguió hablando. No le entendí nada, pero la última frase la escuché muy claramente: “el fin del mundo”. Después de eso se fue arrastrando su carrito bajo la lluvia. El fin del mundo acababa de decir la señora. “¿Posta será el fin del mundo?” me pregunté. Miré para la calle a ver si estaba lloviendo fuego pero no, solo mucha agua. Ah, y un tipo que pasaba corriendo y un perro callejero lo seguía haciéndole fiesta pensando que el tipo querría jugar. Empecé a divagar con la mente. Imaginé que si fuera el fin del mundo, el grupo de gente que estábamos refugiados en esa galería tendríamos que unirnos para sobrevivir. Me puse a pensar quién sería cada personaje. El del traje posiblemente sería el líder. Una de las amigas universitarias sería la mina que se pone las pilas y ayuda. La otra sería la que llora porque quiere volver a casa. La secretaria sería la mina ortiba que no quiere hacer nada. El tipo que recién sale del trabajo sería el que se enfrenta al líder porque no comparte sus mismas ideas. El pendejito de 10 años sería el pendejito de 10 años que tiene visiones y nos anuncia quién se va a morir. ¿Y yo? ¿Qué personaje sería yo? ¿El que se muere al principio? ¿El que sigue al líder y lo ayuda? ¿El que hace la suya y apenas se relaciona con los demás? ¿El que se transforma en líder cuando el tipo de traje se muere? ¿El que se levanta a todas las minas? (ése seguro que no) ¿El gracioso? ¿El malo que se reivindica salvándole la vida a alguien? Un escalofrío (y posta que fue un escalofrío) me recorrió todo el cuerpo cuando vino a mi mente, de forma clara, el personaje que yo sería: El único que sobrevive para contar lo que pasó.

7 comentarios:

Emilio dijo...

Menos mal que lo contás ahora y no después cuando ya nadie pueda oírte.

eq_ar dijo...

Contarle qué a quién? Serías el unico q sobrevive, no?
Posted: 'Imaginé que si sería el fin del mundo...'
Ese tiempo de verbo se conjuga 'si fuera'

Emma dijo...

Por ahí la mina del Festival Resonante que recibió el link, era la secretaria que no quiere hacer nada y por eso no te contestó, o tal vez era muy ortiba para comprender la dinámica.

Rael dijo...

Emilio: Pero después tengo que contar lo que pase durante el fin del mundo
Eq_ar: Se entiende que soy el único que sobrevive del grupo que se arma en la galería. Se agradece la corrección, ya me parecía que sonaba bastante mal.
Emma: Yo creo que un poco de las dos. Eso sí, para mandar spam es muy diligente la mina.

Emma dijo...

Aviso de pequeña mudanza, el nuevo link es http://equivoca.blogspot.com
(Por equivocaciones varias)

Saludos.

Andrés dijo...

Te fuiste al carajo, chabón. Está TREMENDO el nuevo blog.
Ahora, no se, me dio un escalofrío al leer varias de las cosas que escribiste. Principalmente porque no se sabe que cosas te pasaron realmente y cuales no, y a mi me han pasado durante la vida cosas "raras", que si me pongo muy en paranoico busca-conspiraciones podría entenderlas como señales.
Un abrazo y seguí así.
Salute.

Rael dijo...

¿Qué se puede agregar después de tremendo comentario, estimado Andrés sino un "muchas gracias, amigazo"?