lunes, agosto 11, 2008

Cumpleaños: fiesta sorpresa y lo que vino después

Dos días antes de mi cumpleaños dije que no era divertido cumplir años el día del amigo porque nadie te da bola y todos prefieren pasarla con su grupo de amigos. También dije que no pensaba hacer nada salvo ir al cine como en los últimos años.
Bien, resulta que llegó el 19 de julio y casi a las 12, ya para transformarse en domingo 20 me encontré en un lugar llamado “Centro Güemes”. Había ido hasta ahí acompañado por Andrea buscando a una amiga –Alabama- que me había llamado un rato antes diciéndome que quería brindar con nosotros a modo de pequeña celebración por mi cumpleaños y el día del amigo. Según ella, estaba “en el ensayo de unos amigos” y necesitaba que fuéramos a rescatarla porque no podía irse así como así.
Llegamos hasta el Centro Güemes, subimos unas escaleras y vi a mi amigo de la secundaria Juncos y a mi hermano Gabriel que me sacaba una foto. No entendí nada. Andrea me dijo “¡Sorpresa!” y acto seguido vi que también estaban mi mamá, mis tíos, mi abuela, mi papá y varios de sus amigos, y por supuesto, Alabama, que servía cerveza. Era una fiesta sorpresa y acababa de caer como un niño.
En realidad toda la semana había sospechado que algo así se venía debido a los extraños movimientos y llamadas de mis viejos y Andrea, pero nada me hizo darme cuenta que la sorpresa sería justo el sábado a la noche (qué pelotudo, la verdad)
Al rato fueron llegando más familiares, César y amigos de mi viejo ¿Por qué iban tantos amigos de mi viejo? Porque la sorpresa incluía la primera presentación en vivo de nuestra banda. Resulta que desde hace un año venimos ensayando a modo de trío: mi papá en guitarra y voz, Andrea en bajo y yo en batería. Como invitados en algunos temas participan mi mamá y mi hermano tocando el teclado. Es toda una banda familiar y se llama Micomicona Grey, en referencia a una banda de rock que tuvo mi viejo en los ’70. Todos los temas que hacemos fueron compuestos por él entre los ’70 y la actualidad.
Bueno, fue un tremendo evento. Había luces y hasta un poco de cotillón. También estaba la familia de Andrea. Estaban casi todos. Sacaban fotos, grababan videos, aplaudían. Los amigos de mi viejo estaban como locos. Son “fans” de su música desde que todos eran pendejos así que imagínense. Fue prácticamente perfecto. Nunca pensé que la pasaría tan bien. Todo fue ideado por la increíble Andrea y también contó con la gran ayuda de Alabama. Mucha gente participó también. Además de mis viejos (que invitaron a mucha gente e hicieron un par de gestiones) también algunos amigos de ellos ayudaron. Uno de ellos hasta prestó un camión para trasladar los instrumentos, las luces y otras cosas. Para mi fue genial y no sé si alguna vez tuve un mejor cumpleaños (bueno, tal vez sí, pero era pendejo y no me acuerdo)
Si las cuatro o cinco horas que duró la cuestión fueron perfectas y fue como elevarse hasta lo más alto, todo lo que vino después fue exactamente lo contrario.
En los días que siguieron pareció que todos estaban esperando que terminara la fiesta para hundirse en el enojo y llenarse de tristeza (y hacerme muchos reproches en el proceso). Hubo peleas, gritos, malas caras, llantos, oscuridad, depresión, reproches (y más reproches), indiferencia, más peleas, más depresión y más oscuridad (y más llantos)
¿Valía la pena volar tan alto para que después te pegaran un tiro y te hicieras mierda contra el suelo? ¿Valía la pena verlos reir y recibir sus buenos deseos para después aguantar sus reproches? ¿Tiene sentido alegrarse por cuatro o cinco horas, alegrarse como no lo has hecho en mucho tiempo para inmediatamente después angustiarte, angustiarte como tampoco lo has hecho en mucho tiempo?
La madrugada del 20 de julio del 2008 permanecerá para siempre en mi recuerdo de forma blanca y pura como un perfecto cumpleaños en donde la pasé increíblemente bien con (casi) toda la gente que quiero. Gente para con la cual solo tengo palabras de agradecimiento.
Pero todo lo que vino después también permanecerá en mi recuerdo, para que no me olvide nunca que la vida al fin y al cabo es un gran desierto de mierda con algunos pequeños oasis de cuatro o cinco horas.

8 comentarios:

Emilio dijo...

Todo eso me hizo acordar a las películas de un director que me gusta.

Rael dijo...

¿Cuál es?

Dr. J dijo...

Y vos que creías que no te tenían en cuenta porque tu cumple coincidía con el Día del Amigo.

Cómo entraste, ja, ja!!!!!!!

Saludos!!!!!!

Dr. J dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
eq_ar dijo...

Me copa tu blog, y que copado la sorpresa de cumple, pero el final quedo medio tirado de los pelos, como dicen comunmente.
Capaz q si quedaba solo la fiesta, hasta era inusual el hecho de que todo fuera bien, pero fue tan impreciso lo que paso despues, que me da la sensacion que lo inventaste solo para que no vayamos a creer que alguna vez algo te cayo bien al 100%.
Pero bueno, de todas maneras, solo una opinion...
Igual te sigo leyendo.
Saludos...

Rael dijo...

eq_ar: con todo respeto, creo que lo que está tirado de los pelos es tu comentario. Obviamente, todo lo que cuento es verdad y qué más quisiera yo que el asunto hubiera terminado en la alegría de la fiesta, pero no, después vino todo lo demás. Saludos

Emilio dijo...

Suponiendo que no sea verdad lo que cuentes, qué carajo le importa a la gente cuando la historia está buena. Me animo a decir que esa búsqueda de la veracidad intimista es uno de los síndromes más perversos de la era del blog.
El director es Wes anderson. el que me hace acordar a las cosas que contás, Rael.

Rael dijo...

Wes Anderson, el director de Vida Acuática. Cómo me gustó esa película en su momento. Un abrazo.