miércoles, julio 30, 2008

Vida en otros planetas

Siempre me gustó crear ilusiones. Inventar mundos e historias. Me gusta recrear fantasías y que la gente se divierta con ellas. Tal vez por eso me metí a estudiar Cine, allá por el 2002. Qué pelotudo que fui: lo único que encontré fueron fórmulas matemáticas para sacar fotos y profesores paranoicos que solo tenían en la cabeza la palabra “dictadura”.
Actualmente no encuentro la forma de calmar la sed de crear ilusiones. Trato de escribir pero no me sale nada. Lo único que más o menos va encaminado es el guión de un cómic que estoy escribiendo desde el año pasado. El problema es que un amigo mío lo está dibujando pero no va muy rápido que digamos y la historia es tan larga que seguramente lo terminaremos cuando seamos dos viejos de mierda.
Salvo por ese cómic, la inspiración me ha abandonado en gran medida y para colmo estoy totalmente desmotivado, sobre todo porque me gustaría trabajar en algo donde pueda usar ese supuesto “talento” pero no encuentro nada y todo indica que voy a terminar en un call center o vendiendo electrodomésticos usando una camisa blanca y pantalón de vestir. Ah, y corbata.
Sin embargo, hubo una época en donde no había límites para la imaginación y podía delirar todo lo que quisiera: cuando era pendejo. Jugando hice de todo: programas de radio, revistas, historietas, películas (con un proyector de juguete), y mucho más. También jugué clásicos como el fútbol en algún baldío y pelearme contra otras bandas a base de piedras (tenía mi propia banda, claro). Pero todo tenía que tener su tinte de fantasía. Por ejemplo, si jugábamos al fútbol teníamos que armar un campeonato lleno de clubes inventados y jugadores ficticios. Así todo tenía mucha más gracia.
En mi loca búsqueda de crear ilusiones y vivir aventuras me puse a sacar fotos con una cámara muy modesta que me prestó mi papá. En un libro encontré un truco que me pareció muy bueno: se podía recortar una figura de cartulina (en el libro era una bruja volando sobre su escoba), pegarla en el vidrio de una ventana y sacarle una foto para que pareciera que realmente había una bruja volando por el cielo. Me gustó la idea y pensé “¿Por qué no un OVNI?”. Recorté un pequeño ovni negro que dibujé (con la legendaria forma de platillo volador), lo pegué en la ventana, le saqué una foto y listo. Quedó un OVNI de la puta madre. Tenía unos 12 años e iba a 6to grado de la primaria. En esa época los pendejos nos dedicábamos a esas pelotudeces y no a hacernos los novios con nuestro fotolog de mierda lleno de letras “k” por todos lados (sí, estoy hecho un viejo choto).
La escuela no era un buen lugar para crear ilusiones. El barrio era mejor. Pero aún así quise intentarlo. Le comenté a un compañero (en la onda Harry Potter pero con más puteadas) que le había sacado una foto a un OVNI. “¿En serio?”. “Sí, mañana te la traigo”. Y al otro día caí con mi documento que no hubiera resistido el más burdo análisis de cualquier fotógrafo pero que bien podía servir para engañar a un pendejo (y más si ese pendejo se parecía a Harry Potter). Le mostré la foto en plena clase y Harry no lo podía creer. Seguro que no lo imaginaba tan real. ¡Los OVNIS existían! ¡Había vida en otros planetas! Los ojos me brillaban, pero no por engañar a Harry Potter sino porque de repente mi creación se volvía real. Sentí lo que debe experimentar un escritor cuando su relato provoca que los lectores digan “¡Noo! ¡Qué zarpado!” o “¡Qué hijo de puta este personaje!”. Sin embargo, el asunto se me escapó de las manos. Detrás de nosotros se sentaba Roberto, uno de esos pendejos hinchabolas que son el centro de atención y que después, en la secundaria, se transforman en Populares que se sientan al fondo y gritan cosas “graciosas” mientras las chicas suspiran por ellos hasta que llegan a 4to año y empiezan a convertirse en patéticos “Populares en decadencia”. Roberto vio mi foto y se apoderó de ella diciendo “¡A ver! ¡Uuuh! ¿La sacaste vos?”. “Eh… sí”, dije, mientras sospechaba lo que se venía. “¡Seño! ¡Mire la foto que sacó CC!”. Yo no quería saber nada ¡No estaba preparado para tanto éxito! Pero ya era tarde. En un segundo, la seño y todos los pendejos del grado estaban alrededor de la foto del OVNI maravillándose de lo que veían. Sorprendida, la seño (jovencita y morocha) se me acercó y me dijo ¿”La sacaste vos? ¿Cómo fue?”. Y yo, qué iba a decir. “Eh… estaba con la cámara, lo vi pasar por el cielo y le saqué una foto…”. Después, Roberto siguió con el tour y se fue con la directora.
Gran parte del colegio se enteró de mi foto y actualmente todos ellos deben protagonizar acaloradas discusiones en donde afirman que hay vida en otros planetas. Esto porque yo era algo así como “el mejor alumno”. El más honesto y confiable. El que no era capaz de engañar a nadie. Eso fue lo que convenció a todos (incluso a la seño y a la gorda de mierda de la directora) de que mi foto era 100% real. Por suerte era la última hora y pronto me pude ir.

A la salida se me acercó un compañero diciéndome que debería llevar la foto a la televisión y hacerme famoso y ganar guita. No le di bola y me fui caminando hasta mi casa, aliviado de que nadie hubiera sospechado (después de todo, tenía una reputación que guardar) y feliz de que otra ilusión se volviera real.

sábado, julio 19, 2008

Aguanten los '90

Alguien llegó a este blog escribiendo en gugle: "nick copado para matar a las chicas"

jueves, julio 17, 2008

Cumpleaños

El domingo es mi cumpleaños.
Sí, cumplo años justo en el día del amigo.

No, no es divertido cumplir años en el día del amigo.

Nadie te da bola porque todos quieren pasar ese día con su grupo de amigos (y vos no formás parte de ese grupo)

Lo mejor es no organizar nada así te ahorrás la decepción de que nadie vaya.

¿Algún festejo? En el 2006 fui solo a ver Vecinos Invasores. El año pasado Andrea me regaló muchos chocolates. Supongo que este año iremos a ver Kung-Fu Panda (me atrae más que la del robotito que salva al mundo)