lunes, noviembre 27, 2006

Rael va a la peluquería

Rael decide ir a la peluquería. Los pseudos rulos negros en su cabeza ya empiezan a molestarle y si bien le da mucha fiaca ir a sentarse ahí adentro mientras le van cortando el pelo, solo se le ocurre maldecir y exclamar “qué imperfecto es el cuerpo humano” y luego partir rumbo hacia su destino.
La peluquera parece tener alrededor de 40 años y si bien está algo excedida de peso, sigue siendo “comestible”. Rael tiene que esperar su turno ya que está atendiendo a una vieja que quiere teñirse el pelo.
Cuando por fin puede ir a sentarse para que la peluquera comience la faena, lo invade una sensación de fastidio y sopor tan extraño que ya no se aguanta ni a sí mismo.
La peluquera comienza a darle charla ya que lo conoce desde hace años y Rael ve como sus pseudos rulos negros van cayendo al piso. También ve cómo desde una revista un tipo que se hace el seductor lo mira desde la tapa. Según parece es el protagonista de alguna novela de esas que dan a la siesta, y en letras grandes y amarillas se puede leer algo como “me encanta que me seduzcan”. A Rael le parece de un patetismo divertido pero pronto su atención se fija en las filosas tijeras que la peluquera manipula. Emiten un resplandor desde el espejo y Rael se ve a sí mismo completamente vulnerable, ahí, con las manos debajo de esa especie de capa que los peluqueros usan y que ahora le cubre todo el cuerpo. No sabe porqué pero tiene la certeza absoluta de que la peluquera va a matarlo. Quizás use las tijeras y se las clave en la nuca, o tal vez use alguna de esas navajas y le corte la garganta.
La peluquera sigue trabajando mientras habla y se hace la simpática pero a Rael no lo engaña. “Hacete la boluda nomás, ya sé qué es lo que vas a hacer” piensa, al tiempo que se da cuenta que al menos él corre con la ventaja de saber lo que su enemiga tiene planeado. Entonces intenta mantenerse relajado y pensar como zafar. Según sus cálculos, la peluquera va a matarlo en cuanto termine de cortarle el pelo, no antes. Rael podría levantarse ahora mismo y suspender la sesión pero eso podría acelerar los acontecimientos y hacer que la peluquera lo ataque lo mismo, y si acaso llegara a salvarse, saldría a la calle con el corte de pelo a la mitad, lo que no sería bueno. No. Lo que Rael tiene que hacer es esperar a que la peluquera termine su trabajo y en ese momento sorprenderla dándole algún golpe, o empujarla para ganar tiempo, o incorporarse rápido y lanzarse hacia la puerta. Sea lo que sea que haga, solo contará con unos pocos segundos.
La peluquera sigue hablando como si nada y para cuando Rael le presta atención escucha que está criticando a uno de sus hijos tratándolo de "boludo".
Rael ya no puede mantenerse tranquilo y la radio que pasa música de insípido pop rock no ayuda demasiado. La peluquera cambia de tijera y sigue cortando. De vez en cuando mira a los ojos de Rael usando el espejo y eso solo sirve para que él se convenza de que piensan matarlo. La mujer ya está terminando su trabajo y por primera vez Rael se angustia al llegar ese momento. En el aire flota una terrible tensión. Rael tiene que decidirse. ¿Qué hacer? ¿Ganarle de mano y golpearla? ¿Empujarla para sacársela de encima? ¿Ser más veloz que sus tijeras y levantarse para salir corriendo por la puerta? La peluquera toma el cepillo para sacudir los minúsculos pelos que puedan haber quedado en la nuca y el cuello de Rael. Esa es la señal que indica que ya ha terminado. Rael trata de ignorar el nudo que se le ha hecho en la garganta y cuando ha optado por levantarse y correr, alguien toca a la puerta. La peluquera abre y resulta ser un chico que busca a uno de sus hijos. Ella le dice que no está. Rael no pierde el tiempo y se quita esa especie de capa que le cubre el cuerpo y se levanta. Cuando la peluquera vuelve parece sorprenderse de que ya esté de pie, dispuesto a pagarle para irse. Pero pronto recupera su rostro de simpática. Rael pone la plata en su mano y comienza a respirar aliviado viendo como todo termina en paz, pero en ese momento la peluquera levanta su mano derecha y con una navaja pretende cortarle el cuello. Todo ocurre en menos de un segundo y Rael reacciona alcanzando a cubrirse con su mano izquierda. La navaja da contra la palma de su mano y siente un profundo ardor. No quiere ni mirar como chorrea la sangre pero la siente caer al piso. La peluquera retira velozmente la navaja hacia atrás preparando un nuevo golpe pero Rael logra darle un puñetazo en la nariz, lo que la hace retroceder y estrellarse contra la pared. Rael da media vuelta y se dirige hacia la mesa en donde toma una tijera. La peluquera se levanta del piso algo mareada y con la sangre brotando desde su nariz, pero con el rostro totalmente cambiado. Ahora en lugar de simpatía hay una furia casi irreal. Corre en dirección a Rael con la navaja hacia delante dispuesta a cortarle toda la cara, pero él la esquiva y le clava la tijera en el costado derecho del cuerpo. Un gran chorro de sangre sale disparado pero la peluquera no parece inmutarse y se vuelve para seguir atacándolo, cegada por la furia. Pero Rael la espera con una silla levantada en lo alto entre sus brazos y cuando ella se acerca, la golpea en plena cara. El impacto parece ser devastador ya que la peluquera, aún de pie, escupe sangre a montones y muy pronto comienza a dejar caer sus dientes. La combinación del rojo de la sangre y el blanco de los dientes hace que Rael sienta algo de repulsión y lástima, pero aún así vuelve a tomar la silla y consigue partirle la cabeza con un nuevo golpe. La peluquera pierde definitivamente el equilibrio y se desploma en el piso. La sangre empieza a salir con gran velocidad y un charco muy grande se forma alrededor de la peluquera. Rael considera que debe tener la cabeza totalmente abierta pero no va a quedarse para averiguarlo.
Cuando sale de la peluquería se mira la palma de su mano izquierda y ve que no tiene absolutamente nada. No hay sangre, ni herida, ni un rasguño. Ya no entiende nada, pero no quiere pensar, y se aleja rápidamente.

domingo, noviembre 19, 2006

Autopromoción: un blog más

Se llama Sin Conexión Terrestre y en el primer post puse "un blog en donde vamos a hablar de rock progresivo, seguramente algo de cine, algún que otro libro y de cosas relacionadas con el mundo de eso que comúnmente se llama "arte". Pero principalmente hablaremos de música. También habrá links para descargar discos completos, información de dudosa procedencia, recomendaciones subjetivas, historietas (?), cosas raras y mucho más"
Lo único, no sé porqué hablo en plural. Creo que porque así suena como más "serio".
Bueno, espero que se den una vuelta por ahí.

Aprovecho también para agradecer a todos los que participaron de la propuesta de la entrada anterior. ¡Esperen un poco que ya se viene la nueva propuesta, esta vez todavía más rebuscada!

miércoles, noviembre 01, 2006

Cosas para hacer (y viene con propuesta y todo)

En EE.UU a alguien se le ocurrió crear un sitio web que está teniendo mucho éxito. Se llama 43things (también tiene su versión en español) y consiste básicamente en escribir las cosas que nos gustaría hacer, cambiar, conseguir, etc. “en nuestra vida”. De esa forma uno puede ver las cosas que otras personas escribieron y sentirse identificado.
Al entrar a la página principal encontramos un listado de los deseos más populares. Por ejemplo: “inspirarme para pintar”, “llegar a la vejez con el deber cumplido”, “Vivir en una comuna hippie”, “ganar más plata”, “comer sin engordar”, “tener un amigo gótico”, “ver todos los capítulos de Los Simpsons”, “levantarme cuando suene el despertador” y clásicos como “terminar mi carrera” y “tener más fuerza de voluntad”.

Bueno, como no se me ocurre nada, me pongo a pensar algunas cosas que me gustaría hacer. Ocho nomás, bien arbitrario:

-Participar en la filmación de una película (escribiendo el guión, por ejemplo)
-Tocar la batería en una banda de rock progresivo
-Publicar un libro
-Ver a Talleres campeón de Primera División (siii, ríanse que para eso lo puse!)
-Ser menos inestable (¡)
-Escribir guiones de cómics (y que puedan ser publicados, claro)
-Conocer en persona a esa gente interesante que solo conozco por Internet
-Poder vivir de esas cosas que me gustan y trabajar solo cuando tenga ganas (¿?)

Bonus: escribir menos boludeces como ésta (no, mentira)

Y para completar un post tan poco imaginativo nada mejor que invitarlos a que escriban en los comentarios las ocho (o una, cinco, treinta y siete, “las que quieran”) de las cosas que les gustaría hacer.
Délen, prendansé de ésta (propuesta!)

Nota: Los deseos de índole sexual del autor fueron eliminados de la versión final pero invita a quienes quieran escribirlos que lo hagan, sobre todo si son mujeres y los deseos lo involucran a él.