domingo, septiembre 10, 2006

Sábado a la noche

Mientras escribo esto son las 02:30 hs del sábado... o mejor dicho, de la madrugada del domingo. Bah, es sábado a la noche. Hace un par de horas estuve viendo una película con Padre y Hermano y desde hace un rato estoy tirado en mi cama, a veces leyendo viejos escritos, a veces mirando el techo (hay muchos puntitos que se superponen con los puntitos de mi vista), a veces solo perdiéndome en mis pensamientos; todo mientras el sueño me va invadiendo con demasiada lentitud para lo que en este momento quisiera. Desde afuera llega el sonido del viento y muy a lo lejos se escuchan las ovaciones de un grupo de mujeres entusiasmadas en uno de esos lugares en donde hay tipos que se ponen en bolas y bailan y un tipo los presenta con voz de locutor.
Es sábado a la noche. Una noche cálida y algo primaveral. Es La Gran Noche De Los Clichés Y Las Frases Hechas. Clichés y frases hechas como: “la previa”, “¿hacés algo hoy?”, “salir”, “caravana”, “tomar algo”, y otros más dignos de la prensa como “diversión”, “ritual”, “tragos”, “descontrol”. Es la noche de cumplir con uno de los tantos ritos sagrados de la sociedad. Porque además de estudiar, de casarse, de tener hijos y de tantos otros que ahora no tengo ganas de enumerar, uno de los grandes ritos que todo buen ciudadano debe cumplir es divertirse un sábado a la noche. Y si tenés 23 años, con más razón todavía. Hay que salir. Ya sea al boliche, al baile de La Mona, al cuarteto fino de La Barra, al abasto a algún recital de eso que todavía algunos despistados llaman “rock”, o sino, al departamento en Nueva Córdoba de algún amigo con plata (que puede ser jujeño, de Santa Cruz, de Formosa, sanjuanino, de Carlos Paz, o de donde sea pero seguro que no es de Córdoba Capital). La idea es estar con amigos, pasarla bien, distraerse. Con un poco de suerte (en mi caso, mucha suerte) terminar teniendo sexo con una amiga, con una recién (des)conocida, o con una puta, es lo mismo. Por supuesto, lo más importante de todo es el alcohol. De ninguna manera debe faltar. Incluso puede afirmarse que es lo único que a todos les importa. Ese es el rito de La Gran Noche De Los Clichés Y Las Frases Hechas. Hacerse el ocupado y el responsable durante la semana y cuando llega el “finde” “distenderse” y pasarla bien (sí, ya sé que se me va la mano con las comillas y la cursiva).
Pero yo no he cumplido con el rito sagrado. No lo he cumplido hoy y hace como dos meses que no lo cumplo. Hace mucho tiempo que no veo a ningún amigo ni amiga, y hace años que he dejado de pertenecer a un grupo de amigos. Ahora soy como una isla que flota a la deriva, o es más, como un naufrago que habita esa isla (pedazo de analogía). Alguien que tiene amigos y conocidos en todos lados y en todos los círculos pero que al mismo tiempo no pertenece a ninguno. Y mientras el resto de la gente de mi edad se comportan como buenos ciudadanos y respetan las tradiciones, y organizan salidas, y se juntan en la casa de alguien a beber (y cuando se empieza a hacer de día toman mate) yo estoy tirado en mi cama escribiendo esto. No he tenido ganas de “salir”. He preferido quedarme en mi casa, tirado sobre la cama, escribiendo esto y/o mirando el techo. En realidad, hace tiempo que no tengo ganas de nada, aunque a veces me engañe a mí mismo y piense lo contrario. Aunque me embarque en varios proyectos y de hecho los empiece a ejecutar, no tengo ganas de nada. Aunque me quede trabajando hasta tarde en ellos, no me interesan. Solo soy fiel al rito de ir a trabajar y siempre me pregunto para qué. Por eso mismo no he salido esta noche. ¿Para qué? Nunca puedo dejar de hacerme esa pregunta. Podría estar pasándola bien. Cada vez que salgo lo hago, hoy no hubiera sido la excepción. No soy muy exigente. He hecho todo lo que se puede hacer un sábado a la noche, aunque nunca fui un gran habitante de la noche ni mucho menos (¿habitante de la noche dije? No… si soy un maestro para inventar conceptos…). Pero siempre me pregunto para qué. ¿Para qué vivo? me pregunto también (y tengo la respuesta a eso: para nada). Y a veces, y solo a veces, me pregunto si no sería mejor ser menos “raro” y más “normal”. Si no sería mejor pertenecer a un grupo de amigos que se juntan y “organizan salidas”, si no sería mejor no sentir tanta repulsión al estudio y a estas alturas tener un título en lugar de haber abandonado para siempre los estudios, si no sería mejor no amargarse tanto por cosas cotidianas que a otros no les afectan, si no sería mejor aborrecer un poco menos la existencia y no desear tanto esa muerte que no llega, si no sería mejor dejar de preguntarse para qué, si no sería mejor ser como esos que se ponen de novios con cualquiera porque al fin y al cabo lo que importa es estar con alguien, no de quién se trate ese alguien. (estaba por poner “lo que importa es ponerla” pero me pareció algo ordinario) Si no sería mejor cumplir con el rito sagrado del sábado a la noche, aunque no haya ganas, porque se trata de salir y nada más. Pero no. Solo me lo pregunto a veces. Porque en realidad sé que aunque soy un suicida potencial, aunque me ponga enfermizo, cínico, depresivo por las más asombrosas cuestiones existenciales y los detalles cotidianos más pelotudos, aunque sea así, también puedo ser todo lo contrario. El más despreocupado de todos, el más feliz por estar vivo y blablabla (no me pidan que baile en bolas, tampoco irse al extremo)
Y ahora les voy a decir algo… este post iba a terminar con algo tipo “y ya sabemos porqué en realidad todos salen el sábado a la noche y porqué se llenan los bares, los boliches, los pubs, y etc. Por esa clásica frase: “por la falta de amor”. Por eso cumplimos el rito… o dicho sea de paso, todos los ritos. Porque queremos alguien que nos quiera. ¿Eh? ¿O no? Sí, sí, no va a faltar el que diga: “yo salgo para divertirme” y blablabla, pero antes de atajarte pensá un poquito y…”
Así iba a terminar este post pero, no sé. Me dio fiaca terminarlo.


Nota del Autor (o el más cheto "N. del A."): ¡Qué larga que me quedó esta mierda!

8 comentarios:

liliana dijo...

hace falta valor para ponerse a pensar de esa forma y mucho más valor se necesita para escribirlo y hacerlo público. Ojalá te entiendan y nadie se haga daño malinterpretando, porque yo sé muy bien de qué estás hablando. Te quiero hijo.

tomatita dijo...

Seguro que hay quien escriba tras el paseo por tus palabras y se compadezca de la crudeza con la que escribes.
Yo me quedo en la pausa, la calma con la que observas el mundo y la franqueza con la que diseccionas la vida que nos pasa.
En cualquier rincón la vida sucede con la misma cadencia y he visto ,ni más ni menos, que un reflejo de mis días, mi barrio, mi ciudad, mis amigos.
El amor o su ausencia es siempre el que nos arrastra a la acción o a la inactividad. Supongo que es el motor del mundo, de nosotros mismos.
Un fuerte abrazo.

MafitA dijo...

genial! lei todo su blog, desde el principio, y me encanto. lo he visitado regularmente desde entonces y este post ha sido el mejor. quizas sea porq este sabado, yo senti algo parecido. supongo q despues de todo, no estaba tan sola. bueno te dejo mis saludos...desde un poco lejos, realmente.

TT dijo...

Che, yo salgo para divertirme! Jua, estem... bueno, cuando salgo, bueno, o sea, a veces, muuuuy de vez en cando.

ana dijo...

Quedó largo, pero realista.
"Y no desear tanto esa muerte que no llega", dio miedo.

arwën dijo...

es largo, es realista, pero tmb es (creo) un reflejo exacto de lo que te pasa por la mente, en el momento en que lo escribiste, ahora, a diario.
mucho de esto lo hemos hablado ya por msn, durante nuestra *jornada laboral*, y sabés que muchas de estas cosas las comparto, aunque vivamos lejos, aunque quizás en cierto sentido ntras vidas sean algo distintas.
pero creo que lo fundamental, lo que importa, lo sentimos igual.
gracias por compartir estas cosas conmigo. no te olvides de que acá estoy...
un besote amigoooo!

Dr. Japanelli dijo...

Te felicito por el blog. Lo agregué a mis links.

Flor dijo...

Me siento EXACTAMENTE igual que vos. Pero igual. Cada palabra me hizo sentir identificada. Es terrible cuando pasa esto... es decir, alguien que te puede entender porque sabe realmente lo que se siente.
Un abrazo!

(Tambien lei tu otro blog y me cagué de risa, es tal cual lo de los estereotipos!)