miércoles, julio 19, 2006

El último día con 22 años

Quiero escribir algo para el blog. Hace mucho que no escribo y ya estoy sintiendo la necesidad casi como de vida o muerte de hacerlo. A fin de cuentas, escribir es lo único que en verdad todavía me mantiene vivo. Escribir es casi como agarrar un puñal y cortarse por todos lados y ver como la sangre se escapa de las venas y va pintando todo. Solo que en un papel y con una lapicera, bah. Quiero escribir. Y más que escribir, lo que quiero es aliviarme, desahogarme, vomitar esa podredumbre que me consume por dentro (si es que acaso está adentro). Sé que aunque lo haga no será más que un simulacro… no, no un simulacro. Una ilusión. Eso es. La ilusión de creer que me libero de la podredumbre que me consume desde adentro, que me ahoga el alma. Solamente una ilusión. Porque en realidad va a seguir ahí, matándome de a poco. Pero al menos por un momento me voy a creer la ilusión y me voy a sentir en paz. Bueno, me fui al carajo. Lo que decía es que quiero escribir algo, disfrutar del alivio que me da involucrarme en ese proceso y después leerlo y al menos por unos segundos tragarme la ilusión de que me hace sentir bien.
Entonces quiero escribir sobre algunos pensamientos y sensaciones que he experimentado en los últimos tiempos. También sobre algunas cosas que me han pasado. Entonces me acuerdo que mañana cumplo 23 años. “El último día con 22 años” parece ser un título épico/romántico/poético/oscuro/ymuchasboludecesmás. Me parece un buen título para lo que quiero escribir. Pero al final ¿Qué voy a escribir? Quiero decir, vomitar, que me siento inquieto y estático, indiferente y comprometido, entusiasta y frustrado, amargado y feliz… no, feliz no… vivo, más vivo que cualquiera y con muchas, muchas ganas de morir. Quisiera decir muchas cosas. Quisiera decir que cada vez me siento más cerca de caer al pozo de la angustia, pero la angustia de la buena, esa que subyace en la mente y que por más que te andés riendo por ahí como un pelotudo, te va comiendo, literalmente, te va matando sin piedad, por eso es una angustia de la buena. No es esa que se te va cuando te ponés a escuchar música “que te pone bien arriba”. No, esta no se va. Quisiera decir que a pesar de “trabajar en lo que me gusta”, de “la salud”, de “la familia”, del sol, la tierra, la sal, los ojos para escuchar, y los oídos para mirarla, esto me está matando. No, no me está matando. Me tortura. Me tortura con sadismo bestial, me toma el pulso para ver hasta dónde aguanto, me da un respiro, y cuando me recupero y estoy listo para lo que sea, y me siento vivo (más vivo que cualquiera), entonces vuelve a aplicar su poderosa técnica y vuelvo a desfallecer. Y las cosas que quería no las tengo, solo son caricaturas de lo que quería, pero al fin y al cabo son reales, porque lo que yo quería no existía, sino solamente en mi mente. Y la verdad es esta. Que vi su voz, que escuché sus gestos y movimientos, que… ¡era ella! Ahí estaba, que me parecía perfecta, porqué no, celestial, y yo, tan humano, tan miserablemente terrenal, tan vivo (más vivo que cualquiera) pero hecho de carne, de carne que se pudre, y por más que extienda mi mano no la puedo tomar, no. Solamente mirar su voz y escuchar sus movimientos. Quisiera escribir que otra vez me voy a encerrar en ese edificio, a complicarme la puta existencia con problemas ficticios y demasiado artificiales, y todo para darle el gusto a alguien que se va a morir antes que yo. Otra vez a ser aplastado y manipulado –como todo el mundo- pero con la diferencia de que yo voy a estar todo el tiempo consciente, con los ojos bien abiertos, mirando como se llevan de a pedazos lo poco que me queda de vida. ¿Y todo para qué? Para nada. Tan visceral como suena: para nada. Entonces me dan ganas de decir algo que ya escribí una vez (en otro arrebato de sangre que chorreaba a través de las heridas cortantes sobre el papel): que las cosas han dado una increíble vuelta de 365 días para caer otra vez en el mismo lugar.
Y tantas otras cosas que quisiera decir y no me salen.

14 comentarios:

UTC dijo...

Y tantas cosas que queremos decir y no nos salen... No podemos...
Cuando ella es inalcanzable...
Inalcanzable y sin embargo sentís el roce, la rozás, y se va...
(UTC)

arwën dijo...

qué decir.


bueno, ya sabés que pienso. y sabés tmb que estoy acá.

principio de incertidumbre dijo...

a mí me gusta cómo contás lo que está ahí...


de verdad...


Y por más que uno sienta que los giros vuelven al mismo lugar, no es así.

Un asbrazo.

principio de incertidumbre dijo...

¡y feliz cumpleaños!

º·.Such a little raven.·º dijo...

no lo entiendo, señor, pero lo comprendo.
Y lo problemas están, son así, de dimensiones irrisorias pero están, y calan, y luego no sabemos que es, y probablemente el fin de la humanidad sea por suicidio en masa.
Para nada objetivo, vale la aclaración.

YAYA dijo...

Ese suele ser el problema con determinadas fechas, determinados balances. El saldo es favorable, creame, aunque no lo parezca, porque si nos sentimos vivos hay algo que aún no nos arrancaron la rutina y la desazón.

CaboReyes! dijo...

Y el cumpleaños de uno se presta a esos balances personales para ver si uno "cumplió con el año" ademas de cumplir años, y mas allá de las pegadas y buenas respuestas que uno pudo dar junto a todos esos errores, hay que partir de a razón primera, uno no va en contra de uno mismo y si le pifió es por que le iba a pifiar de todas formas, de el año por cumplido, festéjelo y prepárese para el próximo, feliz cumpleaños!

Guadalupe dijo...

A veces, son simplemente las épocas del año, o los acontecimientos que nos suceden (o que por algún motivo matemático recordamos), o simplemente por falta de autoes...(¿Cómo era?)
En fin, los problemas son los adherezos de la vida. Imagínese una vida sin amores platónicos, sin metas lejanas, sin pelear por esas metas y esos amores platónicos... imagínese una vida sin probleas. Si, sería feliz... pero se aburriría en poquísimo tiempo y viviría menos que una mosca.
No sea tonto, festeje, póngase "¡¡PUM PARA ARRIBA!!" y dele una cachetada a esos problemas de menor importancia. Dele al conflicto 20% menos de importancia, que le resvale. Que usted vino para vivir la vida, no para que sus preocupaciones la vivan por usted, QUÉ JODER!


Y feliz cumpleaños. Cualquier cosa, sabe dónde encontrarme (no doy buenos consejos, pero sé leer bien y de escuchar: ni hablar!)

Rael dijo...

Gracias a todos: UTC, Arwën, Principio de Incertidumbre, Little Raven, Yaya, Cabo Reyes y Guadalupe.
Y disculpen la demora en publicar esta respuesta. Probablemente ya nadie la lea, pero acá está.

Anónimo dijo...

El eterno retorno de las cosas

Anónimo dijo...

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