miércoles, marzo 22, 2006

Segundo aniversario

Hoy se cumplen dos años desde aquel lunes 22 de marzo de 2004. Un día muy extraño. Un día en el que hice cosas extrañas y me pasaron cosas extrañas. Un día en donde todo tenía una atmósfera de ensueño, muy difícil de explicar, pero fácil de reconocer. En donde en todo momento me sentí una suerte de náufrago en medio del cemento del centro cordobés. Un extranjero entre la gente. Alguien que había venido desde algún lejano planeta, situado a millones de años luz y que deambulaba por la tierra queriendo comprenderla, hacerse amigo de su gente y llegar a ser como ellos pero que luego se daba cuenta que estaba solo y que siempre estaría solo, pasara lo que pasara.
En ese lunes 22 de marzo de 2004 sentí alegría por momentos, ansiedad todo el tiempo, algo de angustia, mucha esperanza. Pero todas esas sensaciones estaban encerradas dentro de una poderosa e inconsciente impresión de derrota, de tristeza y de fracaso inevitable que solo era cuestión de tiempo para que se hiciera presente. Fue un día oscuro y sobrenatural. Quizás nunca llegue a comprender hasta qué punto me influyó y me sigue influyendo. En ese día vi que las cosas a mi alrededor parecían cambiar a gran velocidad y que nada volvería a ser como antes. Ese lunes fue el inicio definitivo de un largo proceso que a veces pienso solo concluirá con mi muerte. Un día como cualquier otro en realidad, en donde todo lo que pasó no puede ser considerado más que una simple anécdota. Pero mi mente, sí, mi mente pareció cambiar… o mejor dicho, estuvo condenada a un cambio que tiempo después se haría real. Un día con demonios y ángeles, de realidad que no era más que pura ilusión y viceversa, de muchas esperanzas que cuando me fui a dormir seguían ahí, intactas a pesar de todo, creciendo cada vez más y que tiempo después iban a explotar de forma violenta para desaparecer por un largo período. Un día en el que sentí que, si todo cambiaba – lo cual me parecía bueno - , ya no estaba seguro de querer cambiar yo. Y deambulé por el cemento, siempre solo, y por un momento me sentí más solo todavía, cuando me di cuenta que yo mismo estaba cambiando. Y no me reconocí y me consideré extraño, como a toda esa gente y toda esa atmósfera de horrible ensueño. Y en el regreso a mi casa, me puse a pensar en ese ser poderoso que llamamos Dios, al que me quería acercar y preguntándome si de verdad podía confiar en él, queriendo creer que sí, para después sentirme traicionado, traicionado por todos y comprendiendo de nuevo que estaba solo. Que al fin y al cabo ese lunes 22 de marzo de 2004 había sido una metáfora perfecta de las cosas. El inicio y el final de todo. Un sueño horrible… o una hermosa pesadilla.

5 comentarios:

YAYA dijo...

Ese es el problema de la eternidad, es demasiado tiempo y no hay tantas cosas buenas. Nunca estamos del todo preparados para semejante noticia.

Naty (La Loca) dijo...

hay dias que señalan antes y despues y son los dias mas comunes porque en esos dias pensamos mas y vemos el color verdadero de las cossa

TT dijo...

Mucho tiempo, muchos días como cualquier otro...

lafotocosa dijo...

LA FOTOCOSA.

Mirala dormir.

www.lafotocosa.blogspot.com

• ☼§►fairly↔witch◄§☼ • ♠ dijo...

Sí, yo también tuve días como esos. Pero ahora, ánimo.
"I'm never alone 'cause I've got myself. Yes, I immitate myself all of the time" - Nice boys, Guns N' Roses