domingo, enero 29, 2006

Y no era más que absoluto...

Me paso las horas trabajando en la fábrica de carpas y a esta altura ya puedo decir que estoy harto. Este es el cuarto verano consecutivo que tengo que pasarme ahí adentro y por lo general, mi hartazgo se produce más temprano. Ahora se demoró un par de semanas y todavía falta todo el mes de febrero.
Es un trabajo relativamente bueno con una paga relativamente buena. Todo el día me lo paso entre tijeras, telas, caños para estructuras, sogas, moldes, el ruido de algunas máquinas, las charlas con mi padre, las viejas que cosen mientras escuchan esa radio de mierda oficialista. El calor. Y cuando llega la hora de irse, me subo a la bici y echo a andar por las calles del barrio hasta llegar a mi casa. Y cuando me levanto a la mañana para volver a trabajar, me invade una tristeza muy molesta, que la siento como si me comiera los huesos, y en ese momento me siento tan solo y sin ninguna esperanza que tengo ganas de caer muerto ahí mismo. Pero esa sensación solo dura unos segundos y luego comienzo a movilizarme casi mecánicamente, cumpliendo el rito de todos los días, el rito que cumple todo el mundo, de entregarse a tareas que sacadas fuera de contexto son totalmente absurdas. Y entonces me vuelvo alguien que solamente comienza a vivir para hacer y cansarse, para después tener tiempo de descansar y pensar. Primero me canso, desgasto mi cuerpo y me paso más de 8 horas de pie y después descanso mi cansancio con la certeza de que todo esto no me está llevando a ninguna parte. Y a veces llegan a mi mente pensamientos que no son más que una pesada carga pero no los puedo evitar. Y pienso en todas las cosas que nunca hice y que quizás debería haber hecho, y en todas las cosas que ahora mismo no estoy haciendo y que quizás debería estar haciendo. Y bueno, entonces ¿por qué no dejo de pensar simplemente y me pongo a hacerlas? Pero no. No puedo hacerlas. Y aunque pudiera, sé que no saldrían como quiero o espero y por lo tanto sería igual. Y a veces esos pensamientos molestos se transforman en ansiedad. Y la ansiedad me parece el peor sentimiento que puede experimentar una persona. El castigo más perverso. Querer algo y no tenerlo. Pero quererlo de verdad. Desearlo con fuerza y rabia… y no tenerlo. Y así, todo este paisaje de verano, entre las carpas y los pensamientos, me hace acordar al año pasado, cuando caí en ese pozo depresivo tan pero tan profundo luego de haber pasado tanto tiempo en una ansiedad de mierda. Y pienso si acaso caer en esa mezcla de tristeza, indiferencia y depresión suicida no fue un acto inconsciente de la mente para librarse de tanta ansiedad. Porque lo contrario de desear algo con tanta fuerza y rabia es no desear absolutamente nada y que todo te dé igual. Y en eso caí hace un año. Y así me libré de la ansiedad. Pero lo que vino después fue un sentimiento de vacío absoluto que nada, nada, nada iba a poder llenar. Una indiferencia por todas las cosas. Un cansancio muy grande. Y la firme intención de dejarse morir sabiendo que no había razón alguna para seguir viviendo. Pero después todo eso también se fue. Y ahora me muevo por el año 2006 entre una variedad de sensaciones, de pensamientos, deseos y puntos de vista. Y yo que en algún momento pensé que sabía lo que quería. Y ahora ya no estoy tan seguro de eso. Y pensé que solo tenía que enfocarme en algo determinado y hacerlo y con eso me sentiría mejor. Pero no fue así. Y pensé que todo era relativo pero ahora pienso que todo es absoluto. Porque todo lo que pasa no puede ser cambiado. Y si pasó algo es porque así tenía que ser. Absoluto. Y sin embargo de qué me sirve saberlo. Porque seguiré experimentando esa tristeza tan devastadora y sin explicación que siento cuando me levanto a la mañana. Y seguiré siendo alguien que hace y se cansa para luego descansar su cansancio. Y escucharé alternativas y consejos para vivir esto que llaman vida y ninguna servirá para convencerme porque ni siquiera convencen a los que las dicen. Y seguiré pensando que este 2006 será un año de muchos cambios y de buenas cosas, pero también seguiré pensando que el último día de diciembre me pararé a pensar y quizás diré que, al final, este día es igual al de ayer.
Pero a veces, también me olvidaré de esperar y también me olvidaré de hacer para dejar que todo siga fluyendo, que siga siendo como siempre ha sido: absoluto.

lunes, enero 23, 2006

¿O no?


Otro chiste publicado en Agenda Finde. Si quieren ver más de lo que hice pueden hacer click aquí y/o aquí.

miércoles, enero 18, 2006

Trilogía de lo breve

Porque si yo pudiera evitar sentirme melancólico, no sería un hombre, sería un dios.

viernes, enero 13, 2006

Expresión de deseo

Yo solamente espero nunca transformarme en un superado resentido.

Hmm... ahora que lo pienso, eso es una redundancia.

miércoles, enero 11, 2006

jueves, enero 05, 2006

Ruego

Un nene necesita urgente un trasplante de hígado

Rogamos porque pronto algún otro nene sufra un accidente mortal, que lo deje en coma para así tener ese hígado salvador.