domingo, diciembre 24, 2006

Navidad en Gusto a Plástico

¡Buenas! Va desde aquí un gran saludo de Nochebuena y Navidad para todos los que lo lean, en una nueva fecha en donde se recuerda el nacimiento de Cristo (lo políticamente correcto me da por las pelotas)
Y como regalo navideño de Gusto a Plástico, acá les dejo un dibujo recién salido del horno. Sean felices o lo más parecido que se pueda.


Hagan click para verla más grande (a la imagen)

lunes, diciembre 11, 2006

Rael va al pasado

Caminando bajo el fuerte sol en una desolada siesta, Rael experimenta una sensación muy difícil de explicar. La combinación de colores, aromas, sensaciones y seguramente algún otro elemento invisible lo lanza al pasado por unos breves segundos. No lo hace tener recuerdos ni falsos recuerdos sino que por unos breves segundos siente que verdaderamente se convierte en ese pendejo que iba caminando al colegio, en los últimos días de clase. Por un momento cree que ha vuelto a ser adolescente, lleno de placer por la vida y con algo de ansiedad, que camina por la siesta de verano, o casi verano, en un año no muy lejano, quizás 1998. Por un instante el paisaje, el aire, ha cambiado y todo es como en el pasado. Pero los segundos mueren y Rael vuelve a diciembre de 2006, bajo el fuerte sol en la desolada siesta. Entonces quiere volver. Quiere lanzarse nuevamente hacia el pasado aunque sea por otros escasos segundos pero por más que lo intenta no puede. La combinación de colores, aromas y sensaciones ya no dan resultado. Rael se llena de frustración. No se lamenta por el presente ni desea volver a vivir viejas épocas. Simplemente quiere poder experimentar ese viaje al pasado a voluntad.
Sigue caminando por las solitarias veredas de aquel barrio que no conoce y que lo fascina y al pasar frente a una casa observa las negras rejas de hierro que se levantan en la entrada. Detiene su mirada en las afiladas puntas con forma de flecha y entonces sí, se lanza al pasado de forma vertiginosa, pero no a 1998 sino a mucho antes, cuando era más chico y jugaba al fútbol en la calle con sus amigos. Y vuelve a mirar cómo la pelota rebota y salta las negras rejas y cae en el jardín de esa casa. Y mira como uno de sus amigos pretende demostrar su destreza trepando por las rejas para llegar al jardín y recuperar la pelota. Pero otra vez lo ve resbalar y casi siente que es él mismo el que es atravesado por las afiladas puntas en forma de flecha. Y mira a su amigo retorcerse y lanzar un grito que se ahoga y se transforma en un sonido muy similar al que hace una persona que vomita, y de hecho lo ve vomitar, mientras las afiladas rejas se elevan por encima de él y le atraviesan el estómago. Ve colgado a su amigo mientras la sangre se derrama y cae como cascada en los mosaicos de la vereda. Pero después los breves segundos mueren y vuelve a diciembre de 2006, bajo el fuerte sol, cuando ya es casi verano.

lunes, noviembre 27, 2006

Rael va a la peluquería

Rael decide ir a la peluquería. Los pseudos rulos negros en su cabeza ya empiezan a molestarle y si bien le da mucha fiaca ir a sentarse ahí adentro mientras le van cortando el pelo, solo se le ocurre maldecir y exclamar “qué imperfecto es el cuerpo humano” y luego partir rumbo hacia su destino.
La peluquera parece tener alrededor de 40 años y si bien está algo excedida de peso, sigue siendo “comestible”. Rael tiene que esperar su turno ya que está atendiendo a una vieja que quiere teñirse el pelo.
Cuando por fin puede ir a sentarse para que la peluquera comience la faena, lo invade una sensación de fastidio y sopor tan extraño que ya no se aguanta ni a sí mismo.
La peluquera comienza a darle charla ya que lo conoce desde hace años y Rael ve como sus pseudos rulos negros van cayendo al piso. También ve cómo desde una revista un tipo que se hace el seductor lo mira desde la tapa. Según parece es el protagonista de alguna novela de esas que dan a la siesta, y en letras grandes y amarillas se puede leer algo como “me encanta que me seduzcan”. A Rael le parece de un patetismo divertido pero pronto su atención se fija en las filosas tijeras que la peluquera manipula. Emiten un resplandor desde el espejo y Rael se ve a sí mismo completamente vulnerable, ahí, con las manos debajo de esa especie de capa que los peluqueros usan y que ahora le cubre todo el cuerpo. No sabe porqué pero tiene la certeza absoluta de que la peluquera va a matarlo. Quizás use las tijeras y se las clave en la nuca, o tal vez use alguna de esas navajas y le corte la garganta.
La peluquera sigue trabajando mientras habla y se hace la simpática pero a Rael no lo engaña. “Hacete la boluda nomás, ya sé qué es lo que vas a hacer” piensa, al tiempo que se da cuenta que al menos él corre con la ventaja de saber lo que su enemiga tiene planeado. Entonces intenta mantenerse relajado y pensar como zafar. Según sus cálculos, la peluquera va a matarlo en cuanto termine de cortarle el pelo, no antes. Rael podría levantarse ahora mismo y suspender la sesión pero eso podría acelerar los acontecimientos y hacer que la peluquera lo ataque lo mismo, y si acaso llegara a salvarse, saldría a la calle con el corte de pelo a la mitad, lo que no sería bueno. No. Lo que Rael tiene que hacer es esperar a que la peluquera termine su trabajo y en ese momento sorprenderla dándole algún golpe, o empujarla para ganar tiempo, o incorporarse rápido y lanzarse hacia la puerta. Sea lo que sea que haga, solo contará con unos pocos segundos.
La peluquera sigue hablando como si nada y para cuando Rael le presta atención escucha que está criticando a uno de sus hijos tratándolo de "boludo".
Rael ya no puede mantenerse tranquilo y la radio que pasa música de insípido pop rock no ayuda demasiado. La peluquera cambia de tijera y sigue cortando. De vez en cuando mira a los ojos de Rael usando el espejo y eso solo sirve para que él se convenza de que piensan matarlo. La mujer ya está terminando su trabajo y por primera vez Rael se angustia al llegar ese momento. En el aire flota una terrible tensión. Rael tiene que decidirse. ¿Qué hacer? ¿Ganarle de mano y golpearla? ¿Empujarla para sacársela de encima? ¿Ser más veloz que sus tijeras y levantarse para salir corriendo por la puerta? La peluquera toma el cepillo para sacudir los minúsculos pelos que puedan haber quedado en la nuca y el cuello de Rael. Esa es la señal que indica que ya ha terminado. Rael trata de ignorar el nudo que se le ha hecho en la garganta y cuando ha optado por levantarse y correr, alguien toca a la puerta. La peluquera abre y resulta ser un chico que busca a uno de sus hijos. Ella le dice que no está. Rael no pierde el tiempo y se quita esa especie de capa que le cubre el cuerpo y se levanta. Cuando la peluquera vuelve parece sorprenderse de que ya esté de pie, dispuesto a pagarle para irse. Pero pronto recupera su rostro de simpática. Rael pone la plata en su mano y comienza a respirar aliviado viendo como todo termina en paz, pero en ese momento la peluquera levanta su mano derecha y con una navaja pretende cortarle el cuello. Todo ocurre en menos de un segundo y Rael reacciona alcanzando a cubrirse con su mano izquierda. La navaja da contra la palma de su mano y siente un profundo ardor. No quiere ni mirar como chorrea la sangre pero la siente caer al piso. La peluquera retira velozmente la navaja hacia atrás preparando un nuevo golpe pero Rael logra darle un puñetazo en la nariz, lo que la hace retroceder y estrellarse contra la pared. Rael da media vuelta y se dirige hacia la mesa en donde toma una tijera. La peluquera se levanta del piso algo mareada y con la sangre brotando desde su nariz, pero con el rostro totalmente cambiado. Ahora en lugar de simpatía hay una furia casi irreal. Corre en dirección a Rael con la navaja hacia delante dispuesta a cortarle toda la cara, pero él la esquiva y le clava la tijera en el costado derecho del cuerpo. Un gran chorro de sangre sale disparado pero la peluquera no parece inmutarse y se vuelve para seguir atacándolo, cegada por la furia. Pero Rael la espera con una silla levantada en lo alto entre sus brazos y cuando ella se acerca, la golpea en plena cara. El impacto parece ser devastador ya que la peluquera, aún de pie, escupe sangre a montones y muy pronto comienza a dejar caer sus dientes. La combinación del rojo de la sangre y el blanco de los dientes hace que Rael sienta algo de repulsión y lástima, pero aún así vuelve a tomar la silla y consigue partirle la cabeza con un nuevo golpe. La peluquera pierde definitivamente el equilibrio y se desploma en el piso. La sangre empieza a salir con gran velocidad y un charco muy grande se forma alrededor de la peluquera. Rael considera que debe tener la cabeza totalmente abierta pero no va a quedarse para averiguarlo.
Cuando sale de la peluquería se mira la palma de su mano izquierda y ve que no tiene absolutamente nada. No hay sangre, ni herida, ni un rasguño. Ya no entiende nada, pero no quiere pensar, y se aleja rápidamente.

domingo, noviembre 19, 2006

Autopromoción: un blog más

Se llama Sin Conexión Terrestre y en el primer post puse "un blog en donde vamos a hablar de rock progresivo, seguramente algo de cine, algún que otro libro y de cosas relacionadas con el mundo de eso que comúnmente se llama "arte". Pero principalmente hablaremos de música. También habrá links para descargar discos completos, información de dudosa procedencia, recomendaciones subjetivas, historietas (?), cosas raras y mucho más"
Lo único, no sé porqué hablo en plural. Creo que porque así suena como más "serio".
Bueno, espero que se den una vuelta por ahí.

Aprovecho también para agradecer a todos los que participaron de la propuesta de la entrada anterior. ¡Esperen un poco que ya se viene la nueva propuesta, esta vez todavía más rebuscada!

miércoles, noviembre 01, 2006

Cosas para hacer (y viene con propuesta y todo)

En EE.UU a alguien se le ocurrió crear un sitio web que está teniendo mucho éxito. Se llama 43things (también tiene su versión en español) y consiste básicamente en escribir las cosas que nos gustaría hacer, cambiar, conseguir, etc. “en nuestra vida”. De esa forma uno puede ver las cosas que otras personas escribieron y sentirse identificado.
Al entrar a la página principal encontramos un listado de los deseos más populares. Por ejemplo: “inspirarme para pintar”, “llegar a la vejez con el deber cumplido”, “Vivir en una comuna hippie”, “ganar más plata”, “comer sin engordar”, “tener un amigo gótico”, “ver todos los capítulos de Los Simpsons”, “levantarme cuando suene el despertador” y clásicos como “terminar mi carrera” y “tener más fuerza de voluntad”.

Bueno, como no se me ocurre nada, me pongo a pensar algunas cosas que me gustaría hacer. Ocho nomás, bien arbitrario:

-Participar en la filmación de una película (escribiendo el guión, por ejemplo)
-Tocar la batería en una banda de rock progresivo
-Publicar un libro
-Ver a Talleres campeón de Primera División (siii, ríanse que para eso lo puse!)
-Ser menos inestable (¡)
-Escribir guiones de cómics (y que puedan ser publicados, claro)
-Conocer en persona a esa gente interesante que solo conozco por Internet
-Poder vivir de esas cosas que me gustan y trabajar solo cuando tenga ganas (¿?)

Bonus: escribir menos boludeces como ésta (no, mentira)

Y para completar un post tan poco imaginativo nada mejor que invitarlos a que escriban en los comentarios las ocho (o una, cinco, treinta y siete, “las que quieran”) de las cosas que les gustaría hacer.
Délen, prendansé de ésta (propuesta!)

Nota: Los deseos de índole sexual del autor fueron eliminados de la versión final pero invita a quienes quieran escribirlos que lo hagan, sobre todo si son mujeres y los deseos lo involucran a él.

martes, octubre 17, 2006

Reunión de bloggers en Córdoba (sí, es un post "raro")

Este blog nunca ha sido un espacio para recomendar cosas (salvo aquella vez en la que insté a que fueran a ver a Fish). Más bien ha sido un blog en donde se hace apología del suicidio y cuyo objetivo máximo e implícito es el de seducir chicas solitarias. Sin embargo, ahora romperé con la tradición por una buena causa. Resulta que el amigo Jopi anda organizando una cumbre de bloggers (sí, eso dije: “bloggers”), con la premisa “Birras, blogs y cultura”. O sea, se caga en los blogs tecnológicos (aunque él no lo quiere decir). La cumbre es el jueves 19 de octubre a las 21 hs. en Primer Piso (Ituzaingo 741). Eso es en Nueva Córdoba. Parece que va a estar bueno: gente que hablará, gente que hará dibujitos, música, chicas lindas, alcohol, apologías varias y bloggers que finalmente se darán a conocer (?)
Bueno, pasando el limpio (?), la cosa es así:

Birras, blogs y cultura
Día y hora: Jueves 19 a las 21 horas
Lugar: Primer Piso. Ituzaingo 741, Nueva Córdoba

Y por supuesto. Va el que quiere, inviten gente, si tienen un blog que habla de tecnología y no de suicidio, todo bien. Pero a mi no me hagan caso, por cualquier duda mejor diríjanse al blog del organizador supremo. Él los guiará.

Las chicas que vayan al evento pueden diferir de la foto

martes, octubre 10, 2006

Sin ninguna intención de dar soluciones...

Yo hablo con la gente de más o menos mi edad y hay una frase que se repite bastante seguido: “no sé qué quiero hacer con mi vida”. Ya sabemos qué exige de nosotros la Sociedad Moderna, Responsable y Establecida: que estudiemos, o trabajemos, o las dos cosas. Solamente se acepta una tercera alternativa, y únicamente es para las mujeres: si no trabajan ni estudian entonces se tienen que casar y dedicarse a limpiar y a cuidar a los hijos. Bueno, decía que hablando con la gente de más o menos mi edad veo que si están estudiando, la carrera que eligieron no los convence, o tal vez sí pero no pueden dejar de pensar que no saben bien lo que quieren ni lo que van a hacer “de cara al futuro” (asco de frase hecha). O pueden haber dejado los estudios y estar metidos en un trabajo que no les dice nada, y quieren otra cosa pero no saben bien qué. O pueden tener más o menos resuelto “el rumbo que le van a dar a sus vidas” pero aún así sienten una profunda insatisfacción que a veces tratan de ocultar, o de minimizar, o de distraer, pero que a veces la aceptan y terminan diciendo “no sé qué quiero hacer”. Y yo también me incluyo. Yo también, a pesar de saber (o creer saber) más o menos lo que quiero y por dónde ir, en realidad estoy a la deriva. A pesar del trabajo que tengo (que es algo que me gusta… aunque a veces todo lo contrario) y de los proyectos que estoy haciendo y los que todavía esperan y blablabla, a veces llega un momento en el que me doy cuenta que no, que no sé bien lo que quiero, que el dedicarme de lleno a algo me hace pensar que puedo haber elegido algo que no me conviene, y que ese tiempo y esfuerzo los podría estar dedicando a otra cosa más “productiva”. Pero bueno, también está eso de “hacer lo que te gusta”, lo cual me parece muy acertado. Qué importa si es más “productivo” o menos “productivo”. Mientras te guste, adelante. Ahí tenés una pauta de lo que podés hacer en tu vida: lo que te gusta. Pero qué pasa. A mi me gustan varias cosas, muchas cosas. Desde chiquito que me gustan y que hago varias cosas. Entonces así es más difícil decidirse, y hacer todo junto no es algo demasiado bueno porque te consume mucho el cerebro y terminás no haciendo nada. Y además, el hecho de que me gusten varia cosas y de que me considere “capaz” de hacerlas (eso de capaz es subjetivo) también es contraproducente porque de esa manera no tengo algo que me guste por encima del resto. Todas me gustan más o menos por igual pero ninguna de ellas es mi “pasión”. Ninguna de ellas me motiva lo suficiente como para dedicarme de lleno y que sea eso lo que “decida hacer con mi vida”. Y cuando me entusiasmo con alguna de esas cosas y comienzo a hacer y a planear y a crear y eso, pasa el tiempo y el entusiasmo se va disipando hasta que no queda nada y finalmente lo abandono. Y ese entusiasmo se disipa por varias razones: porque el trabajo no da frutos (inmediatos), porque me canso, porque empiezo a pensar que no es tan buena idea, porque simplemente “le pierdo el gusto”, porque pienso (otra vez) que hay cosas más productivas (productivo= plata), porque me desanimo por los obstáculos, porque pienso que no voy a ser capaz de lograrlo, porque ya no me interesa, porque soy un pelotudo, etc. Entonces me bloqueo y no hago nada y voy a lo “seguro”. El trabajo que ya tengo, las cosas ya establecidas, lo que el mundo dice que hay que hacer. Pero no duro mucho en ese estado y ya quiero volver a ocuparme de lo que me gusta. Pero no es tan fácil. Porque sí, eso de “estudiá algo que en el futuro te pueda dar plata y te permita irte de vacaciones a Europa”, “trabajá cada vez más para tener más ingresos” es una mierda y para colmo, un pensamiento “de viejas” que en algunos círculos ya está pasado de moda. “Hacé lo que te gusta” es la frase de moda. Y estoy totalmente de acuerdo pero es solo una moda. Porque te ponés a hablar con la gente de mi edad y sí, todos coincidimos en que “hay que hacer lo que te gusta” pero ¿cuántos lo ponemos realmente en práctica? Inconscientemente vamos por la vida pensando que “hacer lo que te gusta” es una linda frase pero utópica, que no nos lleva a nada “seguro”, que es mejor hacer cosas más “productivas”. Entonces nos puede gustar, qué se yo, dibujar, por ejemplo. Pero “dibujando te vas a morir de hambre”, “en este país no hay lugar para eso”, “es muy difícil”, “blablabla”, y vamos a lo seguro y productivo, que puede ser, por ejemplo, un call center. O capaz que empezás a trabajar en un estudio de diseño, pero te ponen a dibujar logotipos para inmobiliarias, y de dibujar lo que realmente te gusta, no, ni hablar.
Entonces no te queda otra que conformarte.
Porque al fin y al cabo parece que las viejas tenían razón: es la plata y nada más que la plata lo que realmente importa (“la comida y los impuestos se pagan con plata”)
Y admirás y quizás hasta envidiás a los que tienen la suerte de verdaderamente trabajar en lo que les gusta y te gustaría estar en un lugar similar al de ellos y se te mete en la cabeza conseguirlo pero la cosa se va poniendo difícil y muchas veces pensás que “estás boludeando”. Que el trabajo de verdad es el que da plata de verdad todos los meses y no el que persigue un sueño.
Entonces lo dejás de lado y otra vez a conformarse (“quiero lo que hago” que se diferencia bastante del “hago lo que quiero”)
Y eso cuando tenés la suerte de saber lo que querés (aunque no lo tengas). Porque hay muchos que ni siquiera saben lo que quieren. Y son mayoría.
Y la presión de la sociedad.
Y podés hacer lo que te gusta, por supuesto, pero solo con el tiempo que te sobra después de dedicarte a las cosas “productivas” (“las ocupaciones de verdad”)
Y uno mismo que termina siendo su peor enemigo.
Y después vuelve a empezar el círculo.
Y nunca salís de él.
Y...
Bah, me voy a la mierda.

domingo, octubre 08, 2006

Dios

El otro día fui a parar a un blog en donde había una entrada sobre “las mayores falsedades de la humanidad”. El autor pretendía darle a su escrito una esencia claramente “científica” y enumeraba entre las falsedades cosas como “negar el Holocausto” y “negar los alunizajes”. Cierto es que negar esos hechos es equivocado ya que hay docenas de pruebas que los demuestran. Hasta ahí íbamos bien pero el tipo colocaba como falsedad número uno al hecho de “afirmar que Dios existe”. Y se basaba únicamente en que “no hay pruebas que demuestren su existencia”. Bueno, francamente no sé ni por dónde empezar después de leer una cosa como esta. Cierto, no hay pruebas suficientes que demuestren que Dios existe pero… tampoco hay pruebas que demuestren que NO existe. Entonces nadie que se precie de ser “inteligente” puede venir y afirmar tan libremente que “Dios no existe”. “A Dios no lo veo y entonces no existe” dicen. ¿Y cómo saben que no lo ven? A lo mejor vive adentro de la luna, a lo mejor es un árbol, ¡a lo mejor es invisible! ¿Cuántas cosas hay que no vemos y que sin embargo no ponemos en duda su existencia? (sin ir más lejos, los átomos). Yo creo en la existencia de Dios, también creo en Jesucristo, pero entiendo totalmente a la gente que dice no creer o que cree en otras cosas. Es una cuestión básicamente de fe. Tampoco se trata de creer en todo lo que nos digan, por supuesto. Pero mientras la existencia de Dios no pueda ser comprobada ni refutada, todos tienen el derecho absolutamente justificado de creer lo que quieran y de no creer en lo que no quieran. No es algo que se pueda probar totalmente. Sí, cada uno tiene su propia teoría, pero es eso, solo “teorías” que no se pueden demostrar por completo (por eso a la gravedad se le llama “ley de la gravedad” y no “teoría”), por más que los científicos y pseudos científicos obtusos pretendan hacerlo. La prueba que me sirve a mi para convencerme de la existencia de Dios es el universo. Yo miro el cielo, las nubes, el agua, la lluvia, los animales, las plantas, las personas que hablan, piensan, ríen y sienten y no puedo creer que todo eso se haya hecho solo. Sí, está la teoría esa que dice que todo es producto del azar... y bueno, no deja de ser otra teoría, el que quiera creer eso está en todo su derecho. Pero qué puedo decir, pienso que se necesita más fe ciega para creer que algo tan complejo como el universo se hizo solo que creer que lo hizo algún Dios. Yo no necesito probar que Dios existe. No me interesa convencer a nadie de su existencia. Este no es un texto sobre religión. A mi me basta con creer y chau. Si alguien me diera las pruebas suficientes y absolutas de que no existe seguramente dejaría de creer, pero eso todavía no ha pasado y dudo que alguna vez pase. Si quiere hacerlo, Dios mismo puede probar que existe, yo no necesito andar defendiéndolo. Pero no puedo dejar de indignarme al ver cuando aparecen todos estos progres fascistas negando la existencia de Dios como si fuera un hecho científicamente probado y afirmando ¡adivinen qué! ¡claro! que la evolución también es un hecho probado. “Negar el evolucionismo” era otra de las supuestas falsedades que este tipo incluía en su listado. Y otra vez caemos en lo mismo: no hay pruebas suficientes. Yo puedo tener la certeza total de que la evolución de las especies hizo que la vida en la tierra sea lo que es hoy, puedo estar absolutamente seguro, pero si no tengo pruebas científicas que despejen todas las dudas, no puedo andar afirmándolo científicamente. Pero eso es lo que hacen los fascistas progres (los mismos que tildan de “Adolfito” a alguien que dice que las negras no lo atraen sexualmente). Se burlan de los que creen en un Dios (y puede ser cualquier Dios de cualquier religión, pero ellos siempre se burlan del Dios cristiano ¿por qué será?) y para negar su existencia recurren a la ciencia. La misma ciencia que todavía no pudo probar que no hay tal Dios y que el evolucionismo es un hecho. Incluso hay muchísimos científicos que afirman que la teoría de la evolución es falsa y dan sus propias conclusiones científicas (como acá).
El evolucionismo está lleno de información. Un artículo “serio” sobre el tema da muchísimos datos. Pero son suposiciones. No hay pruebas. No es algo que se pueda comprobar. Está la duda. Y estando la duda cada uno es dueño de creer una cosa y la otra. Pero lo peor de todo es que la evolución se enseña en las escuelas como si fuera la gran verdad. Se la enseña como un auténtico dogma que no acepta discusión. Pueden enseñarlo, claro que sí, pero explíquenles a los chicos TODA la verdad. Digan que no hay pruebas suficientes, que los mismos científicos no se ponen de acuerdo, que hay muchas dudas y contradicciones. NO MIENTAN. Eso no es ciencia. Es un dogma. Un tipo de fundamentalismo. Una nueva forma de religión. La ciencia es la que cura las enfermedades, la que nos permite comunicarnos con gente que está del otro lado del mar, la que nos hace viajar de una punta del mundo a la otra en cuestión de horas, la que mejora nuestra calidad de vida.
¿Y saben qué? A estos progres fascistas les importa muy poco la ciencia. Han recurrido a ella para crearse un aura cool. ¡Para levantarse minas! Para que los estudiantes de filosofía los admiren. Solo para eso.
Porque creer en un Dios no es cool. ¿Cómo va a ser cool si un hijo de puta como Bush bombardea Irak en nombre de Dios? (aunque todos sabemos que es en nombre del Petróleo) ¿Cómo va a ser cool si a cada rato aparece la noticia de un nuevo caso de curas pedofilos? ¿Y la sanguinaria Inquisición? ¿Y los pastores evangélicos que estafan a la gente? (no entiendo qué tiene que ver todo eso con negar la existencia de Dios pero de eso se agarran varios) Y sin embargo nadie dice nada de la cantidad de creyentes asesinados por los regímenes ateos (Unión Soviética, China, Cuba) Y tantas otras personas asesinadas por sus creencias a lo largo de la historia.
Que quede bien claro. Esta no ha sido una entrada que haya tenido como objetivo probar la existencia de Dios. Aquí no se ha reinvindicado a la religión (de hecho, yo no pertenezco a ninguna iglesia, ni a ninguna denominación, ni a nada parecido). No se ha criticado a la ciencia. Ni siquiera he criticado a la teoría de la evolución (además, si alguna vez se demostrara, eso tampoco bastaría para probar que Dios no existe) Tampoco he pretendido convencer a nadie de nada. Yo creo que Dios existe pero sé que es básicamente una cuestión de fe. Pero también sé que creer lo contrario y pensar que el universo nació de otra manera, también es una cuestión de fe. Entiendo y acepto totalmente que haya gente que crea en otras cosas, sea evolucionismo, la Pachamama, Alá, o lo que sea, o no crea en nada y ni le interese creer en algo. Pero que haya gente que tilde a una cosa de “falsa” y a otra de “verdadera” de una forma tan tajante y sin dejar el más mínimo margen para la duda y para colmo escudándose en la ciencia (una disciplina en donde todo debe ser rigurosamente probado y no hay lugar para la fe), eso me parece sumamente dogmático, intolerante, obtuso y anticientífico. Pero eso sí, me parece muy progre.

miércoles, septiembre 20, 2006

Adolfito y las negras

Por lo general trato de no hablar de este tipo de temas ya que me parece generan discusiones que no llevan a nada. Antes me tomaba la molestia de llevarlas a cabo porque creía que eran útiles pero últimamente me doy cuenta que a casi nadie le importan las conclusiones que se puedan sacar de una discusión y mucho menos les importa ponerse de acuerdo, sino que lo único que se busca es pelear, vencer, ridiculizar al otro y dejar una imagen de “miren qué capo que soy”. Una discusión de estas (y más cuando es sobre un tema complejo) lo único que muestra es gente que cree tener una verdad absoluta y que se esfuerza por demostrarle al otro lo equivocado que está. Y a medida que la discusión avanza se van perdiendo sus parámetros iniciales y la única motivación termina siendo quién es el más vivo y quién da las respuestas más originales y humillantes. Para colmo, en Internet este tipo de discusiones se multiplican y son todavía más patéticas porque los involucrados se refugian en su anonimato y se transforman en auténticos filósofos de computadora y reparten insultos y humillaciones y al final la discusión inicial se convierte en cualquier cosa y la única conclusión que podemos sacar es que nunca se van a poner de acuerdo y que el ser humano puede llegar a ser muy estúpido. Por supuesto, hablo en general. No todas las discusiones son inútiles.

Pero soy reincidente y toda esta introducción venía a cuenta de un hecho que hace poco presencié. Resulta que estaba el sujeto A (a quien llamaré Marcos), el sujeto B (a quien llamaré Pablo) y un servidor. Estábamos teniendo una suerte de conversación inútil sobre mujeres o algo así y de pronto Marcos dijo: “A mi no me gustan las mujeres negras, no me atraen” (entiéndase por “mujeres negras” a mujeres de raza negra, africanas). Entonces Pablo respondió: “Uh, qué bien lo tuyo, Adolfito Hitler”. Marcos se sorprendió por ese comentario y dijo: “¿Y qué querés que diga? No me gustan”, a lo que Pablo insistió agregando: “Sí, todo bien, Adolfito” y aprovechó para dirigirse a mi diciendo: “Muy buena la opinión de Adolfito ¿No?”. Marcos pronto interrumpió señalando: “No, no, pará. Yo estoy diciendo que las negras no me atraen en el sentido sexual, nada más”. Después de esa aclaración, la charla fue cambiando hasta llegar a una conclusión con la que curiosamente los dos estuvieron de acuerdo.

Entonces yo pienso ¿En algún momento Marcos dijo que odiaba a los negros como para merecer que Pablo lo comparara nada más y nada menos que con Hitler? ¿Dijo acaso Marcos que los negros no sirven para nada? ¿Dijo que los negros son todos unos retrasados, ignorantes e inferiores? ¿Dijo que habría que llevarlos a todos a los campos de algodón? ¿Dijo que habría que meterlos en la cárcel solo por ser negros y después matarlos en una cámara de gas? No. Solamente dijo que las mujeres negras no lo atraen, sexualmente hablando. Así fue como lo aclaró después, pero en realidad ni hacía falta aclararlo. Ya se sabía que se refería a eso. La conversación venía por ese lado, era obvio que se refería a eso y nada más que a eso. Yo lo entendí al instante. Pero parece que Pablo no. Parece que Pablo vio en esa frase una idea racista, extrema y peligrosa. Una idea nazi. Porque si no, no lo habría comparado con Hitler.

Entonces yo me pregunto ¿Puede Pablo ser tan obtuso y cerrado como para pensar que el comentario de Marcos fue racista? (y quiero decir que conozco lo suficiente a Marcos como para afirmar que no es racista) ¿O será que Pablo solamente respondió con un dogma, sin tomarse la molestia de analizar ni lo que había escuchado ni lo que iba a responder? Si Marcos hubiera dicho “no me gustan las rubias” ¿Pablo le habría dicho “racista” o “pantera negra”? Seguramente no. Pero como Marcos dijo “no me gustan las negras”, Pablo reaccionó sin pensar ni un segundo. Salvando las distancias, reaccionó como reaccionaba Hitler cuando pensaba en los judíos, reaccionó como los miembros del Ku Klux Klan cuando veían a un negro, reaccionó como los militares argentinos de la década del ´70 cuando pasaba un chico con el pelo largo, reaccionó como los comunistas soviéticos cuando les hablaban del capitalismo, reaccionó como los ultraderechistas de EE.UU cuando les nombran a los árabes, reaccionó como los palestinos contra los judíos y los judíos contra los palestinos, como Fidel Castro cuando alguien le hace el menor planteo, y así podría seguir. Es decir, reaccionó despreciando al otro solo por ser y/o pensar diferente. Por nada más. Ni se tomó la molestia de PENSAR.

Pablo se debe considerar a sí mismo como alguien muy “progre”, de mente muy “abierta”, como alguien que hace de la tolerancia un estilo de vida, como alguien que tiene ideas profundas, que acepta a todos y no excluye a nadie, como alguien que defiende a las minorías, a los inmigrantes ilegales, a los desposeídos, pero con su comentario de “Adolfito” mostró todo lo contrario. Una intolerancia absoluta contra alguien que no había dicho nada malo.

La actitud de Pablo no es más que la muestra de una pose, de una moda. Porque ahora está de moda hacerse el “progre” ¿viste? Sí loco, ahora son todos re tolerantes y defienden a los pobres, ahora son todos admiradores del Che, ahora son todos de izquierda ¿viste? Ahora todos piden justicia por los desaparecidos. Ahora todos putean a Bush y a Israel. ¡Pero ni saben porqué lo hacen! ¡En ningún momento se ponen a analizar nada! Simplemente repiten como boludos frases hechas. ¡Es gente que tiene como ídolo al Chavo Fucks…! Y además lo hacen solo de la boca para afuera. ¡Capaz que pasa un pendejito por la parada del colectivo pidiendo alguna moneda y no se la dan! ¡Pero eso sí, ellos son re progres! (nótese la ironía con la que el autor usa en este párrafo el prefijo “re”)


Ahora si llegás a decir que no te gusta la cumbia te tildan de “facho” (?¡). Ahora vale decirles “yankees” a los norteamericanos pero no les podés decir “bolitas” a los bolivianos porque inmediatamente pasás a ser un “intolerante” (¿?). Ahora ni siquiera podés considerarte un patriota (sea lo que sea que signifique eso) porque ahí nomás te asocian con los militares (¡¡¡). ¡Ojalá el único pecado de Hitler hubiera sido que no le gustaba la cumbia! ¡Ojalá lo peor de Mussolini hubiera sido que a los bolivianos les decía “bolitas”! ¡Ojalá la peor barbaridad de Videla hubiera sido que prefería el tango al rock!

Lo que voy a decir es otra gran frase hecha, pero estoy convencido de que es la pura verdad: todos los extremos son malos. TODOS. No importa si sos “de izquierda” o “de derecha” (dicho sea de paso, qué conceptos tan absurdos). Si llegás al punto de comparar a alguien con Hitler solo porque las mujeres negras no le paran la pija, sos un obtuso, un extremista, un fascista de izquierda. Esta tendencia se afirma día a día. Ahora todos se cuidan de lo que van a decir. Ahora hasta es preferible hablar bien de Bin Laden que de Blumberg. Todo es una pose, una moda, todos se quieren poner la remerita para ser cool. Y se van al extremo y dicen pelotudeces. Ahora es más importante lo que decís que tus mismos hechos. Lo que hay que hacer es encontrar el equilibrio. Esa es otra frase hecha, pero así es. Un régimen no puede meter en cárceles clandestinas a personas solo porque opinan diferente, sea ese régimen de izquierda o de derecha, sea Bush, o Fidel Castro. Todos los extremos son malos. Y la gente se muere igual, sea quien sea el que ordene su muerte, vista de traje y corbata o con uniforme militar. Hay que encontrar el equilibrio. Y si queremos despreciar a alguien solo porque opina diferente a nosotros, adelante. Pero no nos disfracemos de tolerantes ni de progres (sé conservador o liberal, pero nunca seas un mentiroso – Rousseau dixit)

Uf. Me cansé. Me voy.

Ah. Cierto. Ustedes quieren saber a qué conclusión llegaron Marcos y Pablo durante la charla que dio pie a este post. Bueno, la conclusión fue que si viene una mina, ya sea negra, rubia, morocha, asiática, judía, gitana, gorda, fea, lo que sea y se les entrega… se la mandan a guardar igual (Lógicamente, yo también me sumé a esa conclusión)

Sí. El ser humano está hecho mierda!!!

ACTUALIZACIÓN DE ÚLTIMA HORA: No se crean, yo también soy un pelotudo y me esforcé para que este post quedara lo más políticamente correcto posible así ningún boludo se confunde y se piensa que soy un facho.

domingo, septiembre 10, 2006

Sábado a la noche

Mientras escribo esto son las 02:30 hs del sábado... o mejor dicho, de la madrugada del domingo. Bah, es sábado a la noche. Hace un par de horas estuve viendo una película con Padre y Hermano y desde hace un rato estoy tirado en mi cama, a veces leyendo viejos escritos, a veces mirando el techo (hay muchos puntitos que se superponen con los puntitos de mi vista), a veces solo perdiéndome en mis pensamientos; todo mientras el sueño me va invadiendo con demasiada lentitud para lo que en este momento quisiera. Desde afuera llega el sonido del viento y muy a lo lejos se escuchan las ovaciones de un grupo de mujeres entusiasmadas en uno de esos lugares en donde hay tipos que se ponen en bolas y bailan y un tipo los presenta con voz de locutor.
Es sábado a la noche. Una noche cálida y algo primaveral. Es La Gran Noche De Los Clichés Y Las Frases Hechas. Clichés y frases hechas como: “la previa”, “¿hacés algo hoy?”, “salir”, “caravana”, “tomar algo”, y otros más dignos de la prensa como “diversión”, “ritual”, “tragos”, “descontrol”. Es la noche de cumplir con uno de los tantos ritos sagrados de la sociedad. Porque además de estudiar, de casarse, de tener hijos y de tantos otros que ahora no tengo ganas de enumerar, uno de los grandes ritos que todo buen ciudadano debe cumplir es divertirse un sábado a la noche. Y si tenés 23 años, con más razón todavía. Hay que salir. Ya sea al boliche, al baile de La Mona, al cuarteto fino de La Barra, al abasto a algún recital de eso que todavía algunos despistados llaman “rock”, o sino, al departamento en Nueva Córdoba de algún amigo con plata (que puede ser jujeño, de Santa Cruz, de Formosa, sanjuanino, de Carlos Paz, o de donde sea pero seguro que no es de Córdoba Capital). La idea es estar con amigos, pasarla bien, distraerse. Con un poco de suerte (en mi caso, mucha suerte) terminar teniendo sexo con una amiga, con una recién (des)conocida, o con una puta, es lo mismo. Por supuesto, lo más importante de todo es el alcohol. De ninguna manera debe faltar. Incluso puede afirmarse que es lo único que a todos les importa. Ese es el rito de La Gran Noche De Los Clichés Y Las Frases Hechas. Hacerse el ocupado y el responsable durante la semana y cuando llega el “finde” “distenderse” y pasarla bien (sí, ya sé que se me va la mano con las comillas y la cursiva).
Pero yo no he cumplido con el rito sagrado. No lo he cumplido hoy y hace como dos meses que no lo cumplo. Hace mucho tiempo que no veo a ningún amigo ni amiga, y hace años que he dejado de pertenecer a un grupo de amigos. Ahora soy como una isla que flota a la deriva, o es más, como un naufrago que habita esa isla (pedazo de analogía). Alguien que tiene amigos y conocidos en todos lados y en todos los círculos pero que al mismo tiempo no pertenece a ninguno. Y mientras el resto de la gente de mi edad se comportan como buenos ciudadanos y respetan las tradiciones, y organizan salidas, y se juntan en la casa de alguien a beber (y cuando se empieza a hacer de día toman mate) yo estoy tirado en mi cama escribiendo esto. No he tenido ganas de “salir”. He preferido quedarme en mi casa, tirado sobre la cama, escribiendo esto y/o mirando el techo. En realidad, hace tiempo que no tengo ganas de nada, aunque a veces me engañe a mí mismo y piense lo contrario. Aunque me embarque en varios proyectos y de hecho los empiece a ejecutar, no tengo ganas de nada. Aunque me quede trabajando hasta tarde en ellos, no me interesan. Solo soy fiel al rito de ir a trabajar y siempre me pregunto para qué. Por eso mismo no he salido esta noche. ¿Para qué? Nunca puedo dejar de hacerme esa pregunta. Podría estar pasándola bien. Cada vez que salgo lo hago, hoy no hubiera sido la excepción. No soy muy exigente. He hecho todo lo que se puede hacer un sábado a la noche, aunque nunca fui un gran habitante de la noche ni mucho menos (¿habitante de la noche dije? No… si soy un maestro para inventar conceptos…). Pero siempre me pregunto para qué. ¿Para qué vivo? me pregunto también (y tengo la respuesta a eso: para nada). Y a veces, y solo a veces, me pregunto si no sería mejor ser menos “raro” y más “normal”. Si no sería mejor pertenecer a un grupo de amigos que se juntan y “organizan salidas”, si no sería mejor no sentir tanta repulsión al estudio y a estas alturas tener un título en lugar de haber abandonado para siempre los estudios, si no sería mejor no amargarse tanto por cosas cotidianas que a otros no les afectan, si no sería mejor aborrecer un poco menos la existencia y no desear tanto esa muerte que no llega, si no sería mejor dejar de preguntarse para qué, si no sería mejor ser como esos que se ponen de novios con cualquiera porque al fin y al cabo lo que importa es estar con alguien, no de quién se trate ese alguien. (estaba por poner “lo que importa es ponerla” pero me pareció algo ordinario) Si no sería mejor cumplir con el rito sagrado del sábado a la noche, aunque no haya ganas, porque se trata de salir y nada más. Pero no. Solo me lo pregunto a veces. Porque en realidad sé que aunque soy un suicida potencial, aunque me ponga enfermizo, cínico, depresivo por las más asombrosas cuestiones existenciales y los detalles cotidianos más pelotudos, aunque sea así, también puedo ser todo lo contrario. El más despreocupado de todos, el más feliz por estar vivo y blablabla (no me pidan que baile en bolas, tampoco irse al extremo)
Y ahora les voy a decir algo… este post iba a terminar con algo tipo “y ya sabemos porqué en realidad todos salen el sábado a la noche y porqué se llenan los bares, los boliches, los pubs, y etc. Por esa clásica frase: “por la falta de amor”. Por eso cumplimos el rito… o dicho sea de paso, todos los ritos. Porque queremos alguien que nos quiera. ¿Eh? ¿O no? Sí, sí, no va a faltar el que diga: “yo salgo para divertirme” y blablabla, pero antes de atajarte pensá un poquito y…”
Así iba a terminar este post pero, no sé. Me dio fiaca terminarlo.


Nota del Autor (o el más cheto "N. del A."): ¡Qué larga que me quedó esta mierda!

martes, agosto 29, 2006

El marketing de Gusto a Plástico

Buenas a todos. Algunos de ustedes saben que desde hace unos meses vengo trabajando en el marketing de una empresa de diseño. Mi experiencia ahí adentro amerita algún post del tipo kafkiano pero eso será en otra ocasión. Ahora, relacionado con este tema, les paso una lista con las cosas más raras que escribe en los buscadores la gente que llega a este blog. Quería escribir una conclusión bien marketinera al respecto, como el hecho de que debería incluir un post sobre la historia del plástico, un catálogo de esposas rusas, ilustrarlo con una foto de pendejas trolas, y alguna que otra frase copada para el Messenger para incrementar las visitas, pero mejor, saquen ustedes sus propias conclusiones.

COSAS QUE BUSCARON LOS USUARIOS PARA LLEGAR A ESTE BLOG:


-jorge cuadrado es un estupido
-Como sé que le gusto a una chica
-Fotos de trolas en la playa
-Videos decapitando humanos
-Cocina evolucionista
-Como suicidarse formas que no fallan
-taller padres responsables HIJOS TRIUNFADORES
-fotos de chicitos
-la historia del plástico
-que se puede hacer con el plástico
-el gusto del plástico
-que pasa con el plástico que no sirve
-como se creo el plastico
-historia del bajón
-dolor atrás de la cabeza lado derecho
-pendejas
-chicas jovencitas putas de la ciudad de la plata
-pendejas de cordoba argentina
-minitas hot
-forma falica de los desodorantes
-examenes finales vencer la ansiedad
-sentimientos de una chica coreana
-sentimientos hacia una amiga
-gusto del hombre
-talleres sobre relaciones humanas
-todo sobre peinados 2006
-que hacer en el dia de tu cumpleaños
-la importancia de aprovechar el tiempo
-pendejas hot
-espaldas esculturales
-frases copadas para el nick
-frases de plástico
-suicidio de los jovenes en pasto
-ningun pongo gusto
-estereotipos de la mujer y el vino
-porque el estomago hace ruido
-flor es tonta
-porqué el televisor no prende
-que hacer cuando hice sentir mal a alguien
-childhood trabajos practicos
-corriendo de gusto
-como conseguir una esposa rusa
-comprar una esposa rusa
-quiero una esposa rusa
-donde consigo una esposa rusa
-que hacer cuando yo le gusto a alguien
-diploma por aprender a ir al baño
-suicidios en pasto
-martin y valeria
-fiestas lujuriosas
- gracias y mas gracias por los saludos cumpleañeros
-mujeres esculturales con pelos
-siempre estoy equivocado. tengo 74 años
-pendejas de luxe
-alto pendejas
-carrera universitaria de plastico por internet
-textos para relajar
-frases copadas para el Messenger
-frases para el Messenger
-frases copadas para el Messenger
-el boludo de Jorge Cuadrado
-las mas trolas de Cordoba
-como puedo evitar el cansancio de verano
-frases a amigos que no deberian de perder ninguna oportunidad dejando ir a su amor
-fotos mias en bolas
-numeros de telefonos celulares de chicas trolas

Y como para cerrar la temática del marketing, algo de autobombo: En mi otro blog (de injustificada existencia aún) acabo de comenzar una serie de entradas sobre estereotipos. La primera de ellas arranca con la escuela secundaria. Los estereotipos comentados son: La Gorda Puta y El Popular en Decadencia. Ya saben… “Pásense…” (y ustedes dicen: “si tienen ganaaaass”)

jueves, julio 27, 2006

Me levanté y me fui de ahí

Mi hartazgo llegó a su punto máximo y mandé la facultad a la mierda. Me faltaba todo el 3er año y dos materias de 2do para recibirme de “Técnico Superior en Diseño Multimedia” (¡OOooOOh! ¡Guauuu!) pero consideré que no iba a tener nada de fuerzas/motivación/ganas/voluntad/interés en seguir y chau, a otra cosa. Ya en el 2002 había hecho 1er año de Cine y TV y también me pudrió y lo dejé poco antes de los exámenes finales.
La pregunta que más tengo que escuchar luego de una decisión como esta es “¿y ahora qué vas a hacer?” y también se suceden comentarios de todo tipo pero los más frecuentes son cosas como “uuh, pero por qué? si te falta tan poco”, “un título es muy importante”, “deberías preocuparte por tu futuro”, “¿por qué dejaste? ¿no te gustaba? entonces estudiá algo que te guste”
En mi caso, no se trata de estudiar algo que me guste. Mi ¿problema? es que estudiar no me gusta. No me gusta meterme en un aula, escuchar a una supuesta autoridad en el tema (solo porque en su casa tiene un pedazo de papel colgado en la pared que así lo indica), escuchar cómo habla y enseña y da trabajos prácticos y toma lista y después nos da un examen para ver si aprendimos lo que enseñó. ¡Pero que se vaya a la mierda todo eso!
¿Mi futuro? Pero si el futuro no existe ¿Alguien lo vio? (si es así, por favor que se juegue y me diga que número salió a primera en la quiniela)
En el futuro me puede pasar cualquier cosa. Me puedo levantar temprano, tomar el café – o el mate cocido, ojo – acompañarlo con unas galletas de agua, subirme al A3 para ir al trabajo, llegar, sentarme en mi escritorio, después volverme a mi casa. Me pueden despedir. Me pueden subir el sueldo. Me puede atropellar un auto. Me puedo comprar un auto (no creo). Me puedo morir de hambre, me puedo atragantar con la comida, me puedo enfermar, encontrarme con algún amigo que hace mucho que no veo, puedo andar haciéndome el novio y engañar a mi novia y que ella me engañe a mi, pelearme con todos, suicidarme, tocar en una banda, vivir debajo de un puente, cortarme las venas, o cortar el pasto. Puede pasar cualquiera de esas cosas o ninguna. ¿A quién le importa el futuro? A mi no. ¿Me importa el presente entonces? No.

Pero lo cierto es que no estoy estudiando ni lo pienso volver a hacer. Se acabó el juntarse con los compañeros a complicarse la vida para hacer un trabajo que “hay que presentar para el lunes” y discutir y hacer y rehacer, se acabó el preguntarse una y otra vez “y qué mierda hago acá”, se acabó el aguantar a profesores pelotudos y cuadrados que ponen notas, se acabó el tener que estudiar absurdos enunciados de mierda para aprobar exámenes, se acabó figurar en una lista y decir “presente” cuando dicen tu nombre, se acabaron los recreos, los bancos y sillas, los timbres, las “horas-cátedra”, los “múltiple choice”, se terminaron esas palabras grotescas como finales, guías de estudio, secretaría académica, libreta, inscripciones, se terminó tener que escuchar a tus compañeros hablar sobre el futuro como si pudieran manejarlo. Todo eso se terminó.
¿Y ahora que sigue? ¿Vendrán cosas mejores? ¿O peores?
Creo que ni mejores ni peores: iguales. Diferentes pero iguales.
Aunque la verdad, no me importa.

miércoles, julio 19, 2006

El último día con 22 años

Quiero escribir algo para el blog. Hace mucho que no escribo y ya estoy sintiendo la necesidad casi como de vida o muerte de hacerlo. A fin de cuentas, escribir es lo único que en verdad todavía me mantiene vivo. Escribir es casi como agarrar un puñal y cortarse por todos lados y ver como la sangre se escapa de las venas y va pintando todo. Solo que en un papel y con una lapicera, bah. Quiero escribir. Y más que escribir, lo que quiero es aliviarme, desahogarme, vomitar esa podredumbre que me consume por dentro (si es que acaso está adentro). Sé que aunque lo haga no será más que un simulacro… no, no un simulacro. Una ilusión. Eso es. La ilusión de creer que me libero de la podredumbre que me consume desde adentro, que me ahoga el alma. Solamente una ilusión. Porque en realidad va a seguir ahí, matándome de a poco. Pero al menos por un momento me voy a creer la ilusión y me voy a sentir en paz. Bueno, me fui al carajo. Lo que decía es que quiero escribir algo, disfrutar del alivio que me da involucrarme en ese proceso y después leerlo y al menos por unos segundos tragarme la ilusión de que me hace sentir bien.
Entonces quiero escribir sobre algunos pensamientos y sensaciones que he experimentado en los últimos tiempos. También sobre algunas cosas que me han pasado. Entonces me acuerdo que mañana cumplo 23 años. “El último día con 22 años” parece ser un título épico/romántico/poético/oscuro/ymuchasboludecesmás. Me parece un buen título para lo que quiero escribir. Pero al final ¿Qué voy a escribir? Quiero decir, vomitar, que me siento inquieto y estático, indiferente y comprometido, entusiasta y frustrado, amargado y feliz… no, feliz no… vivo, más vivo que cualquiera y con muchas, muchas ganas de morir. Quisiera decir muchas cosas. Quisiera decir que cada vez me siento más cerca de caer al pozo de la angustia, pero la angustia de la buena, esa que subyace en la mente y que por más que te andés riendo por ahí como un pelotudo, te va comiendo, literalmente, te va matando sin piedad, por eso es una angustia de la buena. No es esa que se te va cuando te ponés a escuchar música “que te pone bien arriba”. No, esta no se va. Quisiera decir que a pesar de “trabajar en lo que me gusta”, de “la salud”, de “la familia”, del sol, la tierra, la sal, los ojos para escuchar, y los oídos para mirarla, esto me está matando. No, no me está matando. Me tortura. Me tortura con sadismo bestial, me toma el pulso para ver hasta dónde aguanto, me da un respiro, y cuando me recupero y estoy listo para lo que sea, y me siento vivo (más vivo que cualquiera), entonces vuelve a aplicar su poderosa técnica y vuelvo a desfallecer. Y las cosas que quería no las tengo, solo son caricaturas de lo que quería, pero al fin y al cabo son reales, porque lo que yo quería no existía, sino solamente en mi mente. Y la verdad es esta. Que vi su voz, que escuché sus gestos y movimientos, que… ¡era ella! Ahí estaba, que me parecía perfecta, porqué no, celestial, y yo, tan humano, tan miserablemente terrenal, tan vivo (más vivo que cualquiera) pero hecho de carne, de carne que se pudre, y por más que extienda mi mano no la puedo tomar, no. Solamente mirar su voz y escuchar sus movimientos. Quisiera escribir que otra vez me voy a encerrar en ese edificio, a complicarme la puta existencia con problemas ficticios y demasiado artificiales, y todo para darle el gusto a alguien que se va a morir antes que yo. Otra vez a ser aplastado y manipulado –como todo el mundo- pero con la diferencia de que yo voy a estar todo el tiempo consciente, con los ojos bien abiertos, mirando como se llevan de a pedazos lo poco que me queda de vida. ¿Y todo para qué? Para nada. Tan visceral como suena: para nada. Entonces me dan ganas de decir algo que ya escribí una vez (en otro arrebato de sangre que chorreaba a través de las heridas cortantes sobre el papel): que las cosas han dado una increíble vuelta de 365 días para caer otra vez en el mismo lugar.
Y tantas otras cosas que quisiera decir y no me salen.

viernes, julio 07, 2006

A la memoria de Colita

Ayer a la mañana, después de más de 10 años de vivir con nosotros, nos dejó nuestra perra Colita. Se enfermó del hígado y su extraordinaria fuerza le permitió aguantar durante una semana, sin quejarse, fiel a su estilo. A pesar de nuestros esfuerzos, del veterinario, y los remedios, no se pudo hacer nada y ahora ya no sufre y se va del mundo dejando un recuerdo imposible de borrar.
La Colita llegó a casa un domingo 17 de noviembre de 1996. Un auto la había atropellado cerca de casa. En ese momento calculamos que tenía 6 meses de edad. La trajimos y estuvo bajo nuestros cuidados durante un breve tiempo hasta que empezó a hacer gala de su gran fortaleza recuperándose de manera inmediata. La única secuela que le quedó era que al sentarse, una de sus patas tendía a irse hacia un costado. Pero por lo demás siempre fue una perra fuerte y llena de energía, siempre andaba contenta, una perra que le encantaba que le acariciaran la cabeza, que nunca lloraba, muy, muy buena, que le fascinaba hacerse amiga de la gente, especialmente de los niños, con quienes mantenía un magnetismo especial. Nunca nos vamos a olvidar de su cuerpo macizo y completamente negro, de su pelo corto y brillante, de su gordura, que tampoco era tal porque estaba llena de músculos, de sus ojos saltones, de sus pequeñas patas, de sus orejas que le caían a los costados y que volaban cuando corría por el patio, de su formidable cola, que no paraba de mover y que tanto la caracterizaba, hasta tal punto de darle el nombre que siempre llevó. Siempre nos vamos a acordar cómo le encantaba comer, su gusto por el asado y todo lo que fuera carne, aunque en realidad comía de todo y nunca le hizo asco a nada; cómo le gustaba escaparse metiéndose por el pequeño espacio que dejaba la puerta de alambre, y se iba a correr y a sentirse y a saberse libre, junto con sus amigos Charly y el Perrito, quienes hace unos meses también nos dejaron (se fueron por ahí y no volvieron); su miedo a los fuegos artificiales y cómo durante las fiestas se metía en la casa a esconderse en algún rincón hasta que pasara el ruido, lo friolenta que era y cómo a pesar de su gusto por la calle y la libertad, en cuanto bajaba el sol se cansaba de callejear y se metía en su caja a dormir en su colchón. Lo compañera que era, siempre acompañándonos en todo (incluso autora de grandes hazañas como seguir a mi hermano y a mi viejo mientras ellos iban en bici al hiper), el miedo que le tenía al agua, sus ladridos de alegría cuando por la mañana salíamos al patio a saludarla y a abrirle la puerta para que saliera al mundo. Su bondad, su extrema bondad de inocente animal, siempre dando más de lo que recibía. Su fidelidad infinita. Estoy seguro que ella hubiera sido capaz de dar su vida por nosotros. Y de alguna manera lo hizo. Nos dio la alegría de compartir 10 años y 8 meses con nosotros. De hacer más agradable nuestro paso por esta vida injusta. La Colita, nuestra perra del pasado misterioso, de la alegría, bondad y fuerzas incansables se fue de este mundo y ya no estará sujeta al tiempo, ni al espacio, ni a la tristeza, ni a la enfermedad. Y pronto nos volveremos a ver.

lunes, julio 03, 2006

La historia hoy

Actualmente, la historia no la escriben los que ganan. La escriben los que se ponen del lado de los que pierden, pero que al fin y al cabo, no son ellos quienes han perdido.

martes, junio 27, 2006

Por si acaso tenés alguna pregunta...

Las respuestas no están ni en la ciencia de las universidades ni en la religión de las iglesias.

Por desgracia, tampoco están en este blog.

Y tampoco están "en tu interior" (por favor, lo único que hay en tu interior es sangre y tripas)

jueves, junio 15, 2006

Para mirar desde otro lado

-¿Y por qué no? - puede decirme. Es algo que también puedo decir yo.
-¿Y por qué sí? - me gusta preguntar. Para que se desoriente. Y también desorientarme yo.

martes, junio 06, 2006

Estereotipos

-Un grupo de ateítos progre que sin embargo reverencian al Che como a un dios todopoderoso y critican al “sistema” pero que nunca renunciarían al capitalismo ni aunque sus vidas dependieran de ello. Por supuesto: para ellos tiene mucha más importancia dejarse la barba, ponerse una boina, fumar marihuana e ir a manifestaciones progre, que las ideas y los pensamientos en sí.

-Unas minitas de veinte y tantos que cuando pendejas escuchaban a los Guns n´Roses o algo así y ahora se preocupan por “crecer” y “madurar” y “tener un titulo” y “ser las mejores en su profesión”, y “enamorarse” y “viajar por el mundo”.

-Unos pendejos pseudo intelectuales que leen filosofía pero que en realidad en lo único que piensan es en levantarse minitas.

-Unas minitas “re top” (¿o “re hot”?) que van a boliches “re top”. Parecen ser “autosuficientes”. Arrogantes. Andan y se defienden en banda. Únicamente se ponen tristes cuando el noviecito que se cansó de cogerlas las deja. Ahí lloran y filosofan pero casi al instante encuentran otro noviecito que se las coja y siguen.

-Unos pelotudos que se hacen los “cultos” y van a cuanto “evento cultural” haya, luciendo su remera recién comprada de los Beatles, si la situación lo amerita. Siempre ponen cara de “miren, vine a este evento cultural y entiendo de esto”. Alaban y critican a mansalva pero nunca serían capaces de crear ni un poco de arte. Con lo único que se tienen que conformar es con tocar en una bandita de covers (en el mejor de los casos).


BONUS: Mi otro blog -Limbo Artificial- ha vuelto después de un largo receso. En este caso para hablar sobre la noticia de los alumnos de un secundario de Río Negro que decidieron no ver el Mundial en clase. Pásense si tienen ganas (sí, a esto se le llama "marketing" pero no me deja plata)

domingo, junio 04, 2006

Ella quería viajar

Ella quería viajar, enamorarse, dedicarse a escribir y a hacer arte, ir a reuniones sociales, tener muchos amigos, hacer ejercicio, tener una banda de rock, irse a vivir sola, formar una familia, ser deseada por los hombres.
Pero ella solo quería esas cosas para sentirse admirada y despertar envidia.
Dicen que lo consiguió.
Pero lo gracioso y triste al mismo tiempo fue que nunca se dio cuenta.

jueves, junio 01, 2006

Oda a la humanidad

Justo en este momento alguien está matando a otra persona.
Alguien está torturando a algún animal.
Alguien lo está grabando en video.
Alguien lo sube a Internet.
Alguien se baja el video, lo mira y se ríe.
Alguien está decapitando a otro.
Alguien está tirando una bomba sobre otras personas.
Alguien está violando a otra persona.
Después la mata.
Alguien deja que un chico se muera de hambre.
Y que se muera otro chico, y otro, y otro más.
Alguien junto con otro grupo de gente está linchando a otro y lo queman vivo.
No importa si grita.
Mejor si lo hace.
También lo graban y también lo suben a Internet.
Alguien está ordenando que bombardeen tal lugar con mucha gente.
Que maten a tal persona.
Alguien está mutilando a otro.
Le corta los brazos y las piernas.
Pero no lo mata.
Alguien está arrasando un país.
Alguien le enseña a otro como cortarle la garganta a uno.
Después lo tiran en un pozo lleno de excrementos.
Alguien sigue torturando animales
Y también matándolos.
Alguien está violando bebés.
Alguien lo está grabando en video.
Alguien lo sube a Internet.
Alguien se baja el video, lo mira y se ríe.

sábado, mayo 27, 2006

Aventura en casa

Llego a mi casa después de otro día inútil en el trabajo y me encuentro con que no hay nadie. Atravieso la cocina, voy hasta mi pieza, me saco la campera (aunque imagino que en unos minutos me la voy a tener que poner de nuevo porque mi casa es un frigorífico) y voy volviendo hasta el comedor como para comer algo cuando escucho un ruido extraño, como de algo que ha caído al piso tratando de no hacer mucho ruido. Siento un estremecimiento a modo de golpe frío en el estómago y me pongo a la espera de escuchar algo más, mientras adopto una grotesca posición de “en guardia”. No escucho más nada. Sigo en la puerta de mi pieza sin atreverme a ir hasta el comedor y miro a través de un espejo colgado en la pared buscando qué cosa es la que hizo ese ruido. Ya me empiezo a impacientar imaginando que eso también está esperando a ver qué hago yo, entonces busco algún objeto contundente como para ir listo para romper huesos – o al menos intentarlo- pero no veo nada. Al final se me ocurre sacarme el cinto del pantalón (chicas, suspiren) y voy para el comedor mientras respiro hondo. Cruzo la puerta de mi pieza muy lentamente sin despegar los ojos del espejo y casi me caigo cuando veo que algo, muy chiquito, como de 15 cm. de alto, sale corriendo por encima de un sillón y se mete atrás de una puerta abierta. Trato de estabilizarme y recuperar la calma y me pongo a pensar qué mierda hacer. Pienso que si salgo corriendo muy rápido y cierro la puerta de la cocina tras de mí, estaré a salvo y podré salir afuera de nuevo. Pero después pienso mejor qué carajo será eso que vi correr y esconderse atrás de la puerta (la puerta de la sala en donde está la computadora). Sigo mirando con ojos extasiados esperando ver si eso se asoma, pero nada. Sin embargo, estoy seguro de que está ahí. Entonces vuelvo a respirar hondo (extrañamente, cada vez que lo hago es como si recuperara fuerzas, aunque no haya hecho ningún gran esfuerzo anteriormente) y comienzo a deslizarme muy lentamente y sin hacer ruido hacia el comedor. Lo único que se escucha es el tic-tac del reloj. No quito la vista ni por un segundo de aquella puerta, sabiendo que eso está ahí, probablemente con más temor que yo o quizás esperando que me acerque para sacarme los ojos. Sigo con el cinto en mi mano derecha dispuesto a romper lo que sea y avanzo casi sin saber que estoy haciendo. El temor de que mis sentidos me traicionen está a punto, pero me sigo acercando a la puerta, prácticamente decidido a cerrarla para dejar al descubierto a eso. Pronto me encuentro a escasos centímetros y creo –y solo creo- escuchar una imperceptible respiración. Siento que la cabeza me da vueltas ante tan insólita situación. El tic-tac del reloj se torna insoportable y absurdamente me pregunto cómo se le puede ocurrir seguir sonando en una situación así. Entonces se apodera de mí ese clásico arrebato de decisión y cierro la puerta dispuesto a lo que sea, y veo a un pequeño ser de unos 15 centímetros de alto, con evidentes rasgos humanos, de un color entre marrón y gris, que corre en dos patas ante mi incrédula mirada, y huye saltando por entre el sillón y el televisor, mientras lanza unos delirantes chillidos, y se va para la cocina, y lo pierdo de vista, pero escucho que la puerta se abre, y no sé porqué voy corriendo hacia allá y salgo al patio, y veo al pequeño ser que se pierde mientras corre a gran velocidad, y desaparece por entre la hierba, y el cielo es naranja, porque es el atardecer.

miércoles, mayo 24, 2006

Ventana

Y mientras la vieja que viene una vez por semana se pone a limpiar la oficina en donde me toca trabajar, me voy hacia otra oficina vacía a esperar que termine y empiezo a mirar por la ventana. La vista es una gran postal de la ciudad. Veo los edificios enormes, totalmente estáticos y muertos, aunque luego recuerdo que dentro de ellos albergan vida y eso me produce un extraño estremecimiento, casi divertido. Sigo mirando el paisaje y siento algo de fascinación por aquella vista. Hasta se me ocurre que podría estar todo el día mirando. Pienso que desde esta altura todo es pequeño y vulnerable, incluso ese edificio que veo allá a lo lejos, un hotel azul en forma de cilindro. Y sigo mirando y se me ocurre que soy una especie de ojo gigantesco que lo ve todo desde su posición. Y una sensación rara me invade cuando pienso que esa gente que pasa por la calle, aquellos albañiles sobre el edificio y esos que van en auto, no saben que los estoy mirando. Y ni siquiera se les ocurre pensarlo. Pero entonces pienso que quizás justo en este momento alguien en alguna de esas ventanas me puede estar viendo y yo no me doy cuenta. Entonces recorro con la vista cada una de esas inertes torres de cemento imaginando que mis ojos podrán encontrarse con los ojos de la otra persona. Y mientras estoy en eso creo sentir que ya sé desde donde me está observando. Justo desde aquella lejana ventana, que desde aquí se ve como un rectángulo muy chiquito. No puedo ver a aquella persona, pero estoy seguro que la estoy mirando. Incluso parece ser una mujer. Tengo que ir hacia allá. Tengo que tratar de llegar a esa ventana, encontrarme con ella y saber quién es. Le digo al jefe cualquier excusa y me voy del edificio. Cuando ya estoy en la calle pienso si acaso ella también habrá salido.

domingo, mayo 21, 2006

.IV

Este es un libro con un mensaje perturbador; señala algunas de las aparentes debilidades en los fundamentos. Uno se turba porque lo que se ha dicho nos ofrece un difícil sentimiento que nosotros lo teníamos en lo profundo durante mucho tiempo pero que nunca estuvimos dispuestos a admitir por nosotros mismos. Es otra de aquellas frías y poco comprometedoras situaciones donde la verdad desnuda y la naturaleza humana viajan en diferentes direcciones. La verdad particular es simplemente que no tenemos evidencia confiable para la secuencia evolutiva de la familia de los invertebrados. Nosotros les hemos estado diciendo a los estudiantes durante años que no acepten cualquier afirmación a primera vista sino que examinen la evidencia y, lo peor es descubrir que nosotros mismos hemos fallado en seguir nuestro propio consejo.

John T. Bonner - Científico Evolucionista - hablando sobre el libro de G. A. Kerkut, otro científico evolucionista.

jueves, mayo 18, 2006

.II

Si no podés sentirte bien, al menos siempre podrás hacer que otros se sientan mal.

domingo, mayo 07, 2006

Historia

Se me ocurrió que podía escribir una historia. Una historia sobre un tipo que entra a un edificio muy alto para llegar al techo y de ahí tirarse y matarse. Se me ocurrió que mientras el tipo va subiendo se va encontrando con mucha gente y con obstáculos que debe superar para llegar hasta el techo. Y a medida que sube por las escaleras tiene arrebatos de decisión y solo piensa en llegar rápido para tirarse, pero después tiene momentos de debilidad y espera que aparezca algo que le impida lograr su objetivo. Sigue subiendo en medio de su dilema y acá es donde tengo una duda. La idea es que al tipo le falta solamente un piso para llegar arriba y de pronto aparece algo que llama su atención. Puede ser un cuadro colgado en la pared, una música que suena y que le trae recuerdos de un mejor pasado, no importa mucho en realidad lo que sea, sino lo que representa y el cambio que hace en su mente. Pero creo que lo mejor sería que el tipo se encuentra con una chica. Una chica que conoció alguna vez y que ahora vuelve a ver después de cierto tiempo. Se saludan con entusiasmo y deciden ir a tomar algo mientras pueden charlar mejor. De esa manera el tipo desiste de llegar al techo y tirarse. Se me había ocurrido que podía escribir esa historia. Pero es una mierda de historia.

domingo, abril 30, 2006

martes, abril 25, 2006

Relaciones humanas

Entonces me encuentro algo molesto. Y no solamente molesto. También vacío y cansado. Otra vez me he peleado con ella. Pero bueno, qué se puede hacer. Ya hice todo lo que estaba a mi alcance. Bueno, quizás no todo. Pero no estoy dispuesto a dar más. Y en realidad no me importa. Una frustración más, una frustración menos, no le hacen mal a nadie. Si al fin y al cabo esa es la esencia de la vida ¿no? Vivir una frustración tras otra hasta morirse. Ah, qué paz da saberlo. Hm, pero esa paz se disipa pronto ¿y si la pierdo? ¿y si me quedo con las manos vacías y todo por una discusión de mierda? Entonces pienso. Y sigo molesto, vacío y cansado. Pero es raro, no siento angustia ni ansiedad por ella. Esto no es por ella. Y se me ocurre pensar que lo mejor en estos casos es buscar otra mujer que definitivamente te acompañe. Pero no es tan fácil como suena y de nuevo me doy cuenta que no vale la pena. Y mientras sigo deambulando, recordándola de vez en cuando, luego olvidándome por completo de ella y de todo, el sentimiento de vacío, la indiferencia y ese extraño cansancio siguen ahí. Y no sé cuál es la razón. Ni siquiera creo que haya una. Pero entonces qué pasa. Escucho que Talleres gana de visitante. Gana por 2-0 y queda como único puntero del campeonato. Y cómo puede ser que algo tan trivial e inútil como el fútbol levante tanto mi ánimo. Y ahora es Talleres, pero podría ser cualquier otro equipo y yo cualquier otra persona y sería igual. Eso no importa. Lo que importa es que gana. Que dejan de importar las relaciones humanas, los conflictos, las búsquedas. ¡Ja! ¿A quién le importa todo eso? ¡Ganó Talleres! Frustraciones, frustraciones… pero ahora por un momento, me siento lleno y contento de verdad. No necesito nada. Ni de ella, ni de otra, ni de nadie. La vida es una mierda. Pero hoy ganó Talleres.

domingo, abril 16, 2006

domingo, abril 09, 2006

Porque son dos polos

Soy -y me gusta ser- sociable, tolerante y dinámico. Pero también puedo ser solitario, intolerante y sin ninguna intención de complicarme la existencia... y eso me gusta más.

miércoles, marzo 22, 2006

Segundo aniversario

Hoy se cumplen dos años desde aquel lunes 22 de marzo de 2004. Un día muy extraño. Un día en el que hice cosas extrañas y me pasaron cosas extrañas. Un día en donde todo tenía una atmósfera de ensueño, muy difícil de explicar, pero fácil de reconocer. En donde en todo momento me sentí una suerte de náufrago en medio del cemento del centro cordobés. Un extranjero entre la gente. Alguien que había venido desde algún lejano planeta, situado a millones de años luz y que deambulaba por la tierra queriendo comprenderla, hacerse amigo de su gente y llegar a ser como ellos pero que luego se daba cuenta que estaba solo y que siempre estaría solo, pasara lo que pasara.
En ese lunes 22 de marzo de 2004 sentí alegría por momentos, ansiedad todo el tiempo, algo de angustia, mucha esperanza. Pero todas esas sensaciones estaban encerradas dentro de una poderosa e inconsciente impresión de derrota, de tristeza y de fracaso inevitable que solo era cuestión de tiempo para que se hiciera presente. Fue un día oscuro y sobrenatural. Quizás nunca llegue a comprender hasta qué punto me influyó y me sigue influyendo. En ese día vi que las cosas a mi alrededor parecían cambiar a gran velocidad y que nada volvería a ser como antes. Ese lunes fue el inicio definitivo de un largo proceso que a veces pienso solo concluirá con mi muerte. Un día como cualquier otro en realidad, en donde todo lo que pasó no puede ser considerado más que una simple anécdota. Pero mi mente, sí, mi mente pareció cambiar… o mejor dicho, estuvo condenada a un cambio que tiempo después se haría real. Un día con demonios y ángeles, de realidad que no era más que pura ilusión y viceversa, de muchas esperanzas que cuando me fui a dormir seguían ahí, intactas a pesar de todo, creciendo cada vez más y que tiempo después iban a explotar de forma violenta para desaparecer por un largo período. Un día en el que sentí que, si todo cambiaba – lo cual me parecía bueno - , ya no estaba seguro de querer cambiar yo. Y deambulé por el cemento, siempre solo, y por un momento me sentí más solo todavía, cuando me di cuenta que yo mismo estaba cambiando. Y no me reconocí y me consideré extraño, como a toda esa gente y toda esa atmósfera de horrible ensueño. Y en el regreso a mi casa, me puse a pensar en ese ser poderoso que llamamos Dios, al que me quería acercar y preguntándome si de verdad podía confiar en él, queriendo creer que sí, para después sentirme traicionado, traicionado por todos y comprendiendo de nuevo que estaba solo. Que al fin y al cabo ese lunes 22 de marzo de 2004 había sido una metáfora perfecta de las cosas. El inicio y el final de todo. Un sueño horrible… o una hermosa pesadilla.

domingo, marzo 19, 2006

Y todavía no es otoño

Y mientras camino bajo el sol de otoño escucho a lo lejos una radio transmitiendo algún partido de fútbol. El aire de otoño se desliza a mi lado y un recuerdo de días escolares se enciende en mi mente. Y ahora veo cómo las primeras hojas amarillas empiezan a caer en el pavimento y siento que quiero caer en la melancolía y no puedo. Siento que quiero maravillarme y al mismo tiempo entristecerme por el paisaje que camino, que quiero sentir nostalgia por este aire de otoño que me hace acordar a aquellos días de escuela, que quiero sentir un sabor agridulce en el alma al escuchar un gol radial lejano que nadie celebra, que quiero que la sangre me hierva y fluya con entusiasmo, o sino que se derrame velozmente, y no puedo. Porque estoy suspendido, indiferente, vacío…

jueves, marzo 16, 2006

¡Cine! Man on the Moon (o El Mundo de Andy)

Tal como lo hice hace unas semanas (hablando del disco Marbles de Marillion), ahora también se me ha dado por escribir sobre películas que me han gustado. El cine me fascina desde muy chico, incluso tuve un paso no muy feliz por la UNC en la carrera de Cine y TV (abandonarla ha sido una de las mejores cosas que he hecho en mi existencia).

Anoche – muy a la noche – pasaron la película Man on the Moon (1999) ¿traducida? al castellano como El Mundo de Andy. Se trata de un biopic (film que narra la biografía de alguna persona célebre) dirigida por Milos Forman y protagonizada de manera magistral por Jim Carrey, sobre la vida del comediante estadounidense Andy Kaufman, que desarrollara su carrera en la televisión de EE.UU durante la década de los ´70 y principios de los ´80.
Milos Forman (y los guionistas Scott Alexander y Larry Karaszewski) solo necesitaron 120 minutos para contar, a ritmo veloz pero sin llegar a ser vertiginoso, la historia de Andy, un creador adelantado a su tiempo, que siempre buscaba nuevas formas de escandalizar e incluso “asustar” al público y de paso, hacerlo reir, pero principalmente, divertirse él mismo.
No es necesario conocer previamente a Andy para disfrutar de esta película. Los yankees lo conocen más por su participación en la popular serie Taxi y en el programa Saturday Night Live . El director se encarga desde el principio mismo que sintamos fascinación por ese raro personaje y antes de que nos demos cuenta, la historia ya nos ha atrapado.
Alguna vez leí en un libro (curiosamente de cine) que Borges dijo: “la historia de un hombre es la historia de la humanidad”. Y es que probablemente no haya historia más interesante que la vida de cualquier persona… y más si esa persona es alguien como Andy Kaufman.
Jim Carrey realiza un papel memorable, quizás el mejor que haya hecho. Soy seguidor de Carrey desde La Máscara y Tonto y Retonto y siempre me ha parecido un gran actor, destinado desde el principio a pasar a la historia. En esta ocasión, despliega toda su capacidad artística y compone un personaje… o mejor dicho, varios personajes geniales. Porque Andy era un loco, pero un loco en el buen sentido, alguien que era capaz de convertirse en un luchador de lucha libre y pelear… contra mujeres. Alguien que era capaz de hacerle creer a todo el mundo que “su otro yo” (un personaje grotesco llamado Tony Clifton) existía realmente. Alguien que no vacilaba en arruinar programas en vivo y en poner furiosos a los directivos de las cadenas televisivas con sus payasadas. Pero Andy no era un escandalizador cualquiera. Era simplemente un soñador. En un momento de la película resume con una sola frase su concepción de las cosas: “Creo que el mundo es una ilusión y que no debemos tomarlo tan en serio”
Acompañan a Jim Carrey grandes actores haciendo grandes papeles: Dany DeVito (que conoció personalmente a Andy Kaufman mientras los dos trabajaban en Taxi) representando a George Shapiro, su amigo y representante, Paul Giamatti como el inseparable amigo además de ser guionista de muchas de sus ocurrencias, Courtney Love como su novia y muchísimos personajes más. Varios de ellos gente que conoció a Andy.
Milos Forman (quien ya supo realizar la obra maestra Amadeus, representando el mito de otro loco creador, Mozart) se las arregla para sumergirnos en la época mediante el clásico recurso de los peinados y la vestimenta, pero además, explotando al máximo el montaje, colocando a Jim Carrey con los actores reales de la serie Taxi y haciéndolos desenvolverse en gags ya existentes. Es también excelente el uso que hace de los gestos y actitudes del público, que se transforman en un símbolo de la película desde el inicio mismo de la carrera de Kaufman.
Por último tengo que decir que también es para resaltar de qué manera el director y los guionistas logran engañar – e incluso estremecer – al espectador tal como lo hizo Andy Kaufman cuando desarrolló sus locuras.
El final es antológico, creando un clima mágico y surrealista.
En conclusión, Man on the Moon es antes que nada, un homenaje genial, emotivo y divertido a Andy Kaufman, con un guión excelente, con una puesta en escena impecable y con actuaciones de lujo…otra vez lo tengo que decir: Jim Carrey es un genio.

domingo, marzo 12, 2006

A veces pienso que…

-Los ateos – o agnósticos – son fanáticos religiosos a la inversa
-Si en Córdoba hicieran una película sobre la tragedia de Cromañón, Luis Juez haría de Ibarra y De la Sota haría de Macri
-La vida es una mierda
-Si el paso del tiempo nos preocupa es porque sentimos que lo estamos desperdiciando
-Por lo general, si intuimos que algo malo va a pasar, se cumple. Al revés ya es bastante difícil. Por eso el refrán dice “el que sueña que se muere, se muere” y no lo contrario.
-Pink Floyd se junta por 25 minutos y conmueve al mundo y Los Ramones están todos muertos
-Será muy difícil que alguna vez salga una película más aburrida que El Señor de los Anillos

jueves, marzo 02, 2006

Vamos a ver

Siempre dije que este será un gran año y lo voy a seguir diciendo...
...hasta que me dé cuenta de que en realidad era una mierda.

lunes, febrero 13, 2006

Post cumpleañero y demagógico

Hoy lunes 13 de febrero, esta cosa llamada Gusto a Plástico cumple un año de existencia!
Nacido con el único fin de buscar una forma de desahogo por parte de su autor, con el tiempo se fue transformando en un espacio en donde pude conocer a mucha gente interesante. Siempre me dio mucho gusto (¿a plástico?) leer el nivel de los comentarios que han sabido dejar. Siempre con la mente abierta, en un ambiente de “mutuo respeto” (eso suena muy escolar), a veces filosofando, a veces simplemente dejando saludos. Hoy, - CC, Rael, Yo… ustedes ya saben quién – quiere agradecer a todos los que alguna vez pasaron por Gusto a Plástico y dejaron sus comentarios.

A Pablo, el primero que dejó un comentario (no sé quién es la verdad), Lucas, la amigaza Morocha Victoria de Punta Alta, la increíble Anita (quien también inspiró un post), la señorita Pato, un Usuario Anónimo que me dejó un comentario como para levantarle la moral a cualquiera, el Gobernador de Córdoba, Five, Latente, Nico, Rodrigo, la muchacha Victoria de Córdoba, Azul, Snarf (quien en su blog me hizo el honor de darme dos “premios” al “post de la semana”!!), Baterflai, el misterioso Hero of Joystick, Online, el único e imposible de imitar Little Raven (¡amigo incondicional!), Luchiano, Karlos, el entrañable Pinchilón Fonseca (¡), Liz, Juancho G, el amigazo Andrés (yo creo que es Dios en una de sus múltiples formas), la muchachita Lady Mustis, el siempre lúcido y genial Vicente, el gran pero, o sea, Gran, Gran en serio, Angie Cordobés, Jpp (dejó un muy interesante comentario), alguien que firmó como Alguien que Entiende y también se prendió con la entrevista al progre intelectual posmodernista, me pongo de pie para escribirla: Mamá, la muchacha Ayli (siempre me da gusto leer algo tuyo!), la sorprendente Muchacha Anónima que me dejó unos cuantos excelentes comentarios en varios posts (¿qué habrá sido de ella?), la prodigiosa, maravillosa (no me van a alcanzar las palabras) Lalu, Gabriela, Florencia, un Usuario Anónimo que quiso compadrear con que era ¡hincha de Belgrano! (nah, esto da para todo), agradecimientos a él también, si somos todos cordobeses al final ;-), otro Usuario Anónimo al que le gustó el relato “fantástico” (¿) "Siempre supimos que llegaría", la misteriosa Pupila, Lisandro (preguntó cómo se hacía para poner links!), Albus, Daniela, Germán, el fantástico (aguanten mis adjetivos) Jopi, alguien cuyo nick es un . (eso, un punto), el mágico (en serio, se me acaban los adjetivos) Diego, un Usuario Anónimo que dejó su comentario en “Dos Frases”, Diegardi, el amigo progresivo Hugo Candiles, la muchacha Nada para decir, mi hermana Morita, la señorita Alabama Worley, la muchacha Principio de Incertidumbre (ídola), la Diosa TT (yo creo que tiene poderes sobrenaturales), alguien que firmó como Yi y que dejó un comentario en “Casi”, Leonardo (autor de un excelente y poético blog sobre fútbol, uno de los primeros en linkearme), el tocayo bonaerense y progresivo Rael, Mayren, Cifuso, Rodesia, el observador (no lo tenían a ese adjetivo ¿eh?) El Simón Dice y la nueva amiga y además melómana de este blog (¿también bipolar? Buenísimo, juntos somos más) Arwën.
A todos ellos y a todos los que leen esta cosa rara, un agradecimiento muy grande, sin gusto a plástico.

viernes, febrero 10, 2006

Música Esencial: Marbles, de Marillion

Con este post, quiero comenzar una suerte de “sección” en el blog en donde pienso comentar los discos que más me gustan, tratando de que quienes no los hayan escuchado se interesen y digan “a ver che” y los que ya los hayan escuchado digan “mirá que bueno, le gusta lo mismo que a mi” (soñar no cuesta nada)


Editado en el 2004, Marbles es el último disco de estudio de los ingleses Marillion.

La banda formada en 1978 y que en su primera etapa durante la década del 80 – con el vocalista Fish como máximo símbolo – fueron los exponentes del movimiento neoprogresivo, un género que unió lo mejor del rock progresivo de los 70 (muchos teclados, melodías épicas, estética literaria, virtuosismo de sus músicos, temas complejos) con la esencia de la new wave ochentosa (canciones llenas de sentimiento, percusión poderosa y ese típico aire punk/pop) ahora expone un saludable y sorprendente rock del “nuevo milenio”.

Marbles es un álbum doble cuyo mayor logro es contar con una muy buena cantidad de bellas canciones, más allá de ciertos pasajes atmosféricos. El sonido de este disco encuentra paralelos en el sonido de bandas como Coldplay, Radiohead, Oasis, U2 y etc. (salvando las diferencias, claro). Es evidente que nos encontramos ante un Marillion que decide hacer un rock melancólico acorde a lo que se puede escuchar desde hace un tiempo en la escena británica y que se aleja – no del todo – de los aires progresivos. Se trata de una de las bandas con más personalidad que han existido y eso queda demostrado en el trabajo que realiza cada uno de sus integrantes, especialmente quien es su cantante desde hace casi 20 años: Steve Hogarth.

Algunos pasajes de Marbles tienen una extraña pero interesante onda “beatle” (el tema The Damage por ejemplo) y me hace pensar que si los cuatro de Liverpool estuvieran juntos harían una música como esta.

En conclusión, Marbles es un disco lleno de sentimiento, intenso y dramático por momentos, suave y melancólico en muchos otros, muy inspirado y conmovedor que demuestra que Marillion sigue siendo una de las bandas más grandes y vigentes de la historia del rock.

Para escuchar: En un día frío y con llovizna (pero sin pastillas)

Pueden escuchar algo de Marillion, incluyendo el tema Neverland de Marbles haciendo click en este link

domingo, enero 29, 2006

Y no era más que absoluto...

Me paso las horas trabajando en la fábrica de carpas y a esta altura ya puedo decir que estoy harto. Este es el cuarto verano consecutivo que tengo que pasarme ahí adentro y por lo general, mi hartazgo se produce más temprano. Ahora se demoró un par de semanas y todavía falta todo el mes de febrero.
Es un trabajo relativamente bueno con una paga relativamente buena. Todo el día me lo paso entre tijeras, telas, caños para estructuras, sogas, moldes, el ruido de algunas máquinas, las charlas con mi padre, las viejas que cosen mientras escuchan esa radio de mierda oficialista. El calor. Y cuando llega la hora de irse, me subo a la bici y echo a andar por las calles del barrio hasta llegar a mi casa. Y cuando me levanto a la mañana para volver a trabajar, me invade una tristeza muy molesta, que la siento como si me comiera los huesos, y en ese momento me siento tan solo y sin ninguna esperanza que tengo ganas de caer muerto ahí mismo. Pero esa sensación solo dura unos segundos y luego comienzo a movilizarme casi mecánicamente, cumpliendo el rito de todos los días, el rito que cumple todo el mundo, de entregarse a tareas que sacadas fuera de contexto son totalmente absurdas. Y entonces me vuelvo alguien que solamente comienza a vivir para hacer y cansarse, para después tener tiempo de descansar y pensar. Primero me canso, desgasto mi cuerpo y me paso más de 8 horas de pie y después descanso mi cansancio con la certeza de que todo esto no me está llevando a ninguna parte. Y a veces llegan a mi mente pensamientos que no son más que una pesada carga pero no los puedo evitar. Y pienso en todas las cosas que nunca hice y que quizás debería haber hecho, y en todas las cosas que ahora mismo no estoy haciendo y que quizás debería estar haciendo. Y bueno, entonces ¿por qué no dejo de pensar simplemente y me pongo a hacerlas? Pero no. No puedo hacerlas. Y aunque pudiera, sé que no saldrían como quiero o espero y por lo tanto sería igual. Y a veces esos pensamientos molestos se transforman en ansiedad. Y la ansiedad me parece el peor sentimiento que puede experimentar una persona. El castigo más perverso. Querer algo y no tenerlo. Pero quererlo de verdad. Desearlo con fuerza y rabia… y no tenerlo. Y así, todo este paisaje de verano, entre las carpas y los pensamientos, me hace acordar al año pasado, cuando caí en ese pozo depresivo tan pero tan profundo luego de haber pasado tanto tiempo en una ansiedad de mierda. Y pienso si acaso caer en esa mezcla de tristeza, indiferencia y depresión suicida no fue un acto inconsciente de la mente para librarse de tanta ansiedad. Porque lo contrario de desear algo con tanta fuerza y rabia es no desear absolutamente nada y que todo te dé igual. Y en eso caí hace un año. Y así me libré de la ansiedad. Pero lo que vino después fue un sentimiento de vacío absoluto que nada, nada, nada iba a poder llenar. Una indiferencia por todas las cosas. Un cansancio muy grande. Y la firme intención de dejarse morir sabiendo que no había razón alguna para seguir viviendo. Pero después todo eso también se fue. Y ahora me muevo por el año 2006 entre una variedad de sensaciones, de pensamientos, deseos y puntos de vista. Y yo que en algún momento pensé que sabía lo que quería. Y ahora ya no estoy tan seguro de eso. Y pensé que solo tenía que enfocarme en algo determinado y hacerlo y con eso me sentiría mejor. Pero no fue así. Y pensé que todo era relativo pero ahora pienso que todo es absoluto. Porque todo lo que pasa no puede ser cambiado. Y si pasó algo es porque así tenía que ser. Absoluto. Y sin embargo de qué me sirve saberlo. Porque seguiré experimentando esa tristeza tan devastadora y sin explicación que siento cuando me levanto a la mañana. Y seguiré siendo alguien que hace y se cansa para luego descansar su cansancio. Y escucharé alternativas y consejos para vivir esto que llaman vida y ninguna servirá para convencerme porque ni siquiera convencen a los que las dicen. Y seguiré pensando que este 2006 será un año de muchos cambios y de buenas cosas, pero también seguiré pensando que el último día de diciembre me pararé a pensar y quizás diré que, al final, este día es igual al de ayer.
Pero a veces, también me olvidaré de esperar y también me olvidaré de hacer para dejar que todo siga fluyendo, que siga siendo como siempre ha sido: absoluto.