viernes, octubre 07, 2005

En el claro

Después de correr durante varios metros a través del bosque se sintió desfallecer. Llegó a un claro y se dejó caer pesadamente sobre la hierba. Confiaba en haberles sacado una buena ventaja a sus cazadores para así poder recobrar algo de fuerzas y volver a correr. Respiraba con mucha dificultad, no sentía las piernas, un extraño dolor se deslizaba por su estómago. Miró hacia el cielo y contempló las aves en majestuoso vuelo. Se sintió invadido por una poderosa fascinación y por un momento se olvidó de sus cazadores, de sus piernas y de su dolor en el estómago. Solo miraba ese conjunto de aves cruzar el cielo, ajenas a todo lo que pasaba debajo de ellas. Entonces escucha. Escucha pasos y voces que vienen desde el bosque. Cada vez más intensas. Muchos pasos y muchas voces. Ya cree ver los fusiles apuntando. Ya cree escuchar los estruendos. Ya cree ver y sentir su propia sangre caliente derramarse. Cree verla irrumpir en el verde suelo del claro. Entonces se incorpora. Y mira. Y distingue las siluetas llegar hacia él. Y ahora ya no siente ni sus piernas ni tampoco el verde suelo. Se eleva, se eleva con irresistible velocidad. Escucha los estruendos y los gritos. Escucha los zumbidos de las balas pasar a su lado. Pero ya no podrán alcanzarlo. Y esquiva las últimas ramas de los árboles y llega al cielo infinito y vuela haciendo danzar sus alas y sube cada vez más y se aleja y se desliza por el aire y se maravilla mirando el sol y escuchando el silencio.

Escrito el último 24 de julio

5 comentarios:

Lalu dijo...

Uy me re gustó.
Supongo que los cazadores nunca podrán llegar a los de espíritu volador...
"los pajaros no pueden ser enjaulados, porque ellos son del cielo, son de aire, y su amor es demasiado grande."
Me hace acordar a un cuento de Borges.
Besos!

Diego dijo...

Una vez me pidieron en la escuela primaria que redactara una narrativa que empezara con la frase "Un día al despertarme me dirigí hacia el espejo y..."
La narrativa que salió de mí decía "vi que de mi espalda salían un par de alas"
Y continuaba con que esas alas empezaban a crecer, y que unas personas (científicos "malos") me querían encerrar para estudiarme. Terminé la historia escribiendo (más o menos) que "Una noche me fui a la terraza y mirando al horizonte desplegué las alas y me fui hacia un lugar donde pudiera vivir sin que para entenderme me tuvieran que encerrar". Como cabía espacio en la hoja, dibujé a un hombre (se veía de espaldas) mirando desde una terreza el cielo estrellado.
Ahora que lo re-pienso (vuelvo a pensar) surge otra significación: eso de "poder vivir sin que para que me entiendan me tengan que encerrar" tiene algo que ver con lo que le pasa a algunas personas que terminan en los psiquiátricos.
Da para una buena charla eso de "la normalidad de las personas".
Mi blog, si les interesa: http://hombreconocete.blogspot.com

º·.Such a little raven.·º dijo...

Muy bueno, che
Abuanten los cuervos, que vuelan y comen carroña (y dejan tuertos a sus criadores)
Saludos

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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