viernes, septiembre 23, 2005

Cuando las cosas cambien

Y un día CC dejó de decir y de escribir esas cosas tan feas sobre el suicidio."Se puso las pilas", siguió estudiando y terminó su carrera. Sus amigos se alegraron por él y comenzaron a invitarlo a fiestas. Después consiguió un buen trabajo y siguió esforzándose para llegar más lejos. Entonces su familia se puso muy contenta por todo esto. Después CC conoció a una chica, se enamoraron y se pusieron de novios. Pasó el tiempo y se fueron a vivir juntos. Después se casaron y tuvieron un hijo. Después tuvieron otro hijo. Después CC se puso viejo, se jubiló y después se murió.

miércoles, septiembre 14, 2005

Once años después

Lo conocí cuando fui a quinto grado de la escuela primaria, en 1994. Él venía de otra escuela y no conocía a ninguno de nosotros pero rápidamente me tomó confianza y nos hicimos amigos. Solo lo tuve como compañero ese año y nunca más lo volví a ver pero eso alcanzó para que de vez en cuando me siga acordando de él ¿Por qué? Vaya uno a saber. Pero todavía me sigo acordando de su cara, de su tono de voz y de ciertas conversaciones intrascendentes que tuvimos.
Parecía un buen pibe. Algo inquieto, sin demasiados problemas.

Hace un par de días y sin saber porqué, volví a acordarme de él.
Y hoy, después de 11 años, lo vi. Lo vi en la tele, en el asqueroso noticiero del canal 8. Vi que unos policías se lo llevaban esposado por los pasillos de un juzgado. Escuché que el periodista decía su nombre. También mostraron su casa, donde vive con su novia –o esposa- en el mismo barrio que yo. En el frente de la casa pueden leerse leyendas escritas en las paredes que dicen cosas como “asesinos”, “muerte a los asesinos”…
Desde hace algunos días los medios locales disfrutan hablando “del espeluznante caso de los padres que mataron a golpes a su hija de 4 meses”
Este chico, que iba conmigo a quinto grado de la primaria (y que tiempo después fue compañero de mi hermano en el cuarto año de la secundaria) está acusado junto a su novia –o esposa- del “horrendo crimen”. Según parece, hace algunos meses también se dieron una vuelta por los edificios de la justicia acusados de golpear y quebrar un brazo de esa misma hija.

Pasaron 11 años ¿Qué son 11 años? Nada.
Hace once años usábamos el absurdo guardapolvo blanco de la escuela y hablábamos de videojuegos para el Family. Nos hacían estudiar pelotudeces de Sarmiento, fracciones y circulación sanguínea. Jugábamos al policía y al ladrón en el recreo. Comíamos alfajores.

Y ahora algunos están ansiosos por el futuro, otros estudian algo que no los convence, otros son explotados en el trabajo mientras imaginan algo mejor o simplemente ni imaginan, otros creen que son felices, otros se enamoran, otros no se enamoraron nunca, otros son abandonados por sus supuestos “seres queridos” que dicen “amarlos”, otros están a la deriva aún sin saberlo, otros creen tenerlo todo arreglado, algunas lloran de noche, otros se autodestruyen, otros decepcionan a todo el mundo, otros pretenden alcanzar sus deseos al precio que sea, otros solo quieren placer y después de un tiempo ya no lo encuentran, otros se mueren y otros matan.

jueves, septiembre 08, 2005

Letargo sobre letargo

Hacía mucho que no experimentaba un intenso tedio como el de hoy. Un cansancio mental tremendo, un aburrimiento aplastante, una indiferencia por todas las cosas demasiado grande, un desprecio por la vida prácticamente total. Si tuviera que resumirlo en una frase esa sería “todo me importa una mierda, incluyéndome, claro, más vale, cómo que no”
Aparentemente septiembre es un mes que, supuestamente, puede ser intenso e interesante. Viene la primavera, las chicas empiezan a mostrar más partes de su anatomía, está el famoso “día del estudiante” y demás aditamentos. Por otro lado, para los pelotudos que estudiamos una carrera, las cosas se empiezan a acelerar y llueven los “parciales”, los “trabajos prácticos” y los “trabajos finales”. Según parece, todo esto es una mezcla más que suficiente como para mantenernos despiertos y llenos de energía ya que “hay mucho para hacer y disfrutar” (?)
Sin embargo, nada de eso puede evitar que este tedio tan poderoso me invada por completo. Es un estado en donde la mente no puede concentrarse en nada por mucho tiempo. Es un estado en donde, y esto es clave, nada importa realmente.
Estoy en la clase y al frente hay un viejo hablando sobre un parcial que va a haber la semana que viene. Después viene otro a hablar del “trabajo final” el cual “es muy pesado y van a tener que trabajar muy duro para entregarlo”. Pero yo no les presto atención. No puedo hacerlo y tampoco quiero hacerlo. Es como si el futuro dejara de existir.
Las cosas se empiezan a mover en el trabajo. Grandes proyectos parecen dar frutos. La gente con la que trabajo se entusiasma y va de acá para allá. Pero a mi no me importa. Me da lo mismo si pasa algo o sino pasa nada. Y tampoco hago nada.
¿Qué me ocurre? ¿Por qué estoy así? ¿Será alguna reacción química del cerebro? Y sin embargo, esas preguntas dejan de importarme y no me interesa encontrar respuestas.
Entonces, se podría decir que “la vida me pasa por delante” (o por encima) y a mi no me molesta. No hay nada que llame demasiado mi atención. Pero al mismo tiempo soy consciente de que si sigo así pronto vendrán los problemas. Problemas que podrán romperme mucho las pelotas. Pero aún así, no hay forma de que pueda abandonar este aburrimiento y esta melancolía tan destructiva. Y llega un punto en que se vuelve muy molesto. La verdad, este estado es una mierda. Y entonces pienso en cómo salir. Y otra vez la única gran salida que encuentro es la muerte. Si me muero, ya no tendré más cosas que me produzcan cansancio y melancolía. Ya no me cansaré ni sentiré esta indiferencia. Ya no voy a depender de las pelotudeces de esta existencia sin sentido. Oh, claro que sí, la muerte es la solución. Pero… ¿Cómo morir? Tengo 22 años… un infarto a esta edad no es demasiado probable. Quizás algún accidente mortal, como ser aplastado por un piano o resbalar mientras me esté bañando… pero eso puede llegar mañana mismo como nunca en toda mi vida. Está visto que yo mismo tendré que provocarme la muerte. Pero es fácil decirlo. Muy, muy fácil. Ahora tengo que ponerme manos a la obra. Puedo ahorcarme con el cinto colgándome de un árbol pero de solo pensar que me voy a tener que subir a un árbol ya me cansa. Entonces puedo envenenarme con algún fármaco. Sin embargo, si fallo, lo único que conseguiré será pasar una temporada en el hospital mientras me clavan agujas por todos lados e incluso, me meten tubos por el orto. Puedo pegarme un tiro, eso aparece como lo más conveniente. Lo difícil será conseguir un arma. Tirarse desde una gran altura… no me veo haciéndolo. Seguramente me voy a arrepentir como un boludo. Cortarme las venas… incluso es poético (?) pero parece ser una muerte lenta y media dolorosa y capaz que mientras estoy en eso aparece alguno y me salva la vida.
Y el cansancio mental sigue ahí. El aburrimiento aplastante crece minuto a minuto. La motivación para levantarse es igual a cero. El “nada tiene sentido” se afirma con fuerza. Y la muerte que no viene. Qué hija de puta.

viernes, septiembre 02, 2005

Soy una máquina de ideas creativas

La inspiración viene hacia mí como imparable fuerza cósmica y mi mente creativa no puede dejar de generar grandes ideas. Mi nueva creación será una película ¿Qué tal? Una película de terror, con altas dosis de suspenso psicológico, con personajes que se enfrentan a fuerzas ocultas, con niños de mirada misteriosa, con muertos interfiriendo en el mundo de los vivos (no, no hay ningún personaje hincha de Belgrano en la película)
El guión lo tengo casi listo y la historia está ambientada en Córdoba pero, acorde al nuevo cine de terror posmoderno, tiene varios elementos de la tradición oriental (estoy tratando de convencer a un par de coreanos de la peatonal para que participen)
El título tentativo para el filme es “La Sexta Llamada”. A continuación, les brindo un par de detalles sobre el argumento:
Resulta que Martín y Valeria forman una joven pareja que se va a vivir en una casa que queda en el barrio Poeta Lugones. Pero Valeria empieza a notar cosas muy extrañas como puertas que se cierran solas, mensajes escritos con sangre en el espejo, televisores que se prenden solos, voces misteriosas. Le cuenta todo a Martín pero él dice estar muy ocupado como para “atender tus pelotudeces”. Mientras Valeria está trabajando (en una joyería) recibe la visita de un extraño pendejo que le da un papel con una dirección. Valeria se dirige hacia esa dirección y se encuentra con el cuerpo asesinado de una chica. Asustada llama a la policía y es allí cuando se presenta el comisario (interpretado por uno de los coreanos) el cual le dice a Valeria que todo esto forma parte de una maldición japonesa y que es muy probable que su casa esté habitada por un espíritu que no puede descansar en paz. Valeria se dirige a su casa y cuando entra tiene una visión. Puede ver claramente como su novio Martín esta ahogando con una bolsa de plástico a una chica coreana que usa lentes y tiene buenas gomas. En ese momento, Martín entra en la casa y se da cuenta que Valeria ya sabe la verdad entonces decide ahogarla en la bañera. Valeria se defiende golpeándolo con un diccionario Larousse pero Martín logra atraparla y después de adormecerla con un trapo mojado con limpiador para pisos, procede a meterla en la bañera para ahogarla. Sin embargo, en ese momento el televisor se prende solo y de la pantalla sale una chica morocha toda pálida que usa un camisón blanco. Agarra a Martín y se lo lleva adentro del tele mientras él dice “Veo una pendeja muerta!”
Esa es más o menos la idea. Y ya saben, el o la (mejor si es la) que quiera participar, que me avise.