domingo, junio 26, 2005

A las 12 y media de la noche

Son las 12 y cuarto de la noche. Me encuentro acostado en mi cama y siento unos desesperantes deseos de estar muerto. De no respirar más, de que el corazón se jubile, de que la sangre se seque y deje de correr, de que el cerebro solo sea una pelota de inútil carne gris. Muerto. Eso es. No hay ninguna otra cosa que desee más en este momento. Pero no estoy muerto. Estoy vivo. Qué dilema. ¿Y ahora qué hago? Puedo levantarme, ir a la cocina, agarrar uno de esos cuchillos con mango celeste, después ir al baño, poner el cuchillo sobre el brazo izquierdo (en la parte donde los médicos sacan sangre para los análisis) y después cortar con fuerza. La sangre comenzaría a fluir con rapidez, un gran chorro caería al piso cual cascada, yo sentiría un escalofrío bastante molesto y después solo sería cuestión de esperar. Pero lo pienso mejor y considero que, al menos esta noche, no hay forma de que me anime a cortar. Además, Padre, Madre y Hermano andan dando vueltas por la casa. No es una buena idea. Pensemos otra cosa. Y pienso y me veo ahorcado, suspendido en el aire, me veo cayendo desde 150 metros, me veo tragando pastillas de colores graciosos, me veo haciendo muchas cosas. Pero no. Ahora son las 12 y media. Han pasado 15 minutos y sigo vivo. Sigo vivo porque siento que el corazón continúa latiendo, la nariz sigue dejando pasar aire, mi cuerpo sigue en calor. Sigo mirando, escuchando, siento la lapicera entre los dedos y sigo escribiendo. Cualquiera diría que sigo vivo. Pero ¿es eso cierto? Ahora empiezo a dudar. El hecho de que mi corazón siga bombeando ríos de sangre a lo largo y ancho de mi ser no significa que esté vivo ¿O si? Que camine, que hable, que piense, que me ría y que otros puedan verme hacer todo eso ¿Es una prueba de que sigo con vida? Realmente no estoy seguro. Es más, ahora pienso que no es suficiente. Miro más de cerca, meto un pensamiento adentro de otro, respiro un poco más hondo, escucho mis propios latidos resonar con fuerza y después… Nada que esperar, nada que quiera hacer, nadie para amar, nadie para odiar, ningún árbol para plantar, nadie que me necesite, ningún trabajo para hacer, ningún libro para escribir, ningún paisaje para ver, nada nuevo para decir, ninguna canción que quiera volver a escuchar, ningún lugar hacia donde ir, nadie más que quiera hablar. Así es, Clavero. Ya estás muerto.

5 comentarios:

º·.Such a little raven.·º dijo...

Pucha con la vida muerta, don Clavero. Esperemos que nos llegue rápido algun electroshock salvador algún día . . .

Lady Mustis dijo...

jejej... si señor. Faltaron cosas como contratar verdugos, meter dedos en el enchufe mucho rato, blah blah blah; pero mien eh :p
beso

Andrés dijo...

Espero que encuentres algo para hacer, alguien a quien amar, alguien que te necesite, un arbol para plantar, un libro para escribir, muchas cosas nuevas para decir, mucha música (sobre todo eso)y un lugar adonde ir. Pero de la única manera que podés llegar a encontrar aunque sea una sola cosa de esa larga lista es viviendo. Si te morís, no hay vuelta atrás (?)... arriba, pibe.

snarf dijo...

Se equivovó Clavero, no está muerto... todavia no... todavia siente... todavia desea, aunque sea estar muerto.
Sabe qué Clavero, en su deseo de morir encierra unas tremendas ganas de vivir... permítaselo... no deje de buscar la persona a la que amar... seguramente ella llegará con árbol para plantar, una canción para escuchar mil veces y tantas otras cosas...
Lo veo la semana que viene Clavero...

Vicente Ulive-Schnell dijo...

"Y Zarathustra oyo un ruido encima de su cabeza. Volteo para ver a sus animales, su aguila y su serpiente, volando encima de él.
-Son mis animales -exclamo Zarathustra. (...) Han venido a ver si aun estoy vivo. Pero es que estoy vivo todavia? He pasado tanto tiempo entre los hombres..."

[Citado de memoria y con algunos errores. Pero bueno...]
Creo que la soledad no te mata tanto como el roce con ciertos parasitos despreciables humanos. Solo en la soledad existes para ti mismo, sin cadenas, sin tener que estar dando la cara ante estos seres que quieren envidiarte y encadenarte... Deberias estar contento de no tener que hacer nada!
Un saludo, no es demasiado tarde como para empezar a vivir, Clavero, o si?
Amistosamente,
V.