sábado, junio 11, 2005

Informe sobre suicidas (y van...)

Muchísimas veces he pensado en suicidarme. Hubo una vez en que el pensamiento quiso transformarse en hechos pero no logré pasar la frontera. Hubo un tiempo en que esa idea desapareció de mi mente y se me hacía inconcebible haber pensado alguna vez en matarme. Pero como la vida no es más que un ciclo que se repite una y otra vez, la idea volvió. Al principio, no era más que un embrión. “La vida no tiene sentido”. “No vale la pena hacer ni esperar nada si total, después todo se pierde” Luego, la cosa fue creciendo hacia horizontes más oscuros. Se llega a tal punto de autodestrucción que absolutamente nada puede levantarte el ánimo, solo la idea de que en algún momento, vas a explotar y te vas a borrar definitivamente de este mundo. Nada te llama la atención. No querés nada. No te interesa nada ni nadie. Quizás, a los ojos de los demás te veas como alguien normal sin mayores preocupaciones que el común de la gente, pero dentro de vos todo está mal. A veces puede ser un torbellino de locura, de caos mental, a veces puede estar todo calmo. Pero solamente una idea te moviliza: “Quiero estar muerto”. De ninguna manera vas por ahí haciéndote la víctima, el sufrido, o lo que sea. No. Sabés que no sos ni mejor ni peor que nadie. Y te da mucha bronca ese estúpido instinto de conservación que todavía te retiene. Y buscás la forma de desahogarte. Y te vas a dormir con la esperanza de no despertar al otro día. Y pensás en muchas formas de matarte y buscás información sobre métodos para suicidarse y después te cansás de buscar y ya no hacés más nada. Estás muy seguro de algo: Nadie te va a poder ayudar de verdad. Y es una grotesca mentira eso de “Tenés que ayudarte a vos mismo”, “Vos tenés que proponerte salir de ese estado”. ¿Yo? Yo soy solo un hombre. Un hombre que si deja de tomar agua por unos pocos días se muere de sed. Nada puedo hacer, al igual que vos. Y sin embargo también pensás que no hay nada más contradictorio que un suicida. Porque el suicida se niega a aceptar cualquier ayuda o consejo ya que supone que lo tiene todo muy claro y que nadie podrá “salvarlo”, y no solo eso, tampoco quiere que lo “salven”. Pero aún así quiere que lo escuchen, necesita hablar con alguien sobre sus ideas y sobre lo que tiene pensado hacer. Paradójicamente, el suicida encuentra un poco de vida afirmando sus ideas y comentándolas con la gente que lo rodea. Y después cargás contra vos mismo y te reprochás seguir en este mundo. No tolerás que te llamen cobarde por pretender suicidarte, aunque tampoco te importa demasiado que lo hagan. Te llamás cobarde a vos mismo por no animarte a suicidarte. Muy dentro de vos sabés que no lo vas a hacer ni hoy ni mañana, pero algún día, sí, algún día así se van a terminar tus días. Debe estar escrito en algún lado. Y después tus ideas se van. No sabés cómo pero ya no pensás más en el suicido. Pasás una temporada con la mente en otras cosas. Pero todo vuelve, claro que sí. Y otra vez en lo que algunos llaman "el pozo". Y esta vez es mucho peor. Si antes sabías que no había salida ni camino que te sacara de allí, ahora mucho menos. Conocés a otros suicidas. Algunos se parecen a vos, otros se te antojan demasiado resentidos o insoportables. Como sea, pensás que no pertenecés a ese mundo, pero tampoco pertenecés al mundo de los vivos. Porque los vivos quieren estar vivos y hacen cosas para mantenerse vivos. En cambio vos, vivís "por inercia". Estás convencido de que todo es en vano y nada tiene sentido y que no da para ponerse a hacer algo demasiado pretencioso. No podés entender a la gente que cree que las cosas pueden cambiar. ¿Es posible que sean tan ilusos? Y de todas formas les caes bien, algunos hasta te quieren "ayudar". También están esos que por momentos te odian por ser tan "negativo" (como les gusta decir a ellos) Y vos sabés que, si te odian, es porque no han entendido absolutamente nada.
Pero a veces, sentís muy adentro que todavía puede haber algo que esperar más allá de la muerte y el descanso eterno. Es más, no solo hay algo que esperar sino que también sabés que va llegando hacia vos. Ni siquiera lo has buscado, sabiendo que era una búsqueda inútil, pero ahora te parece verlo llegar irremediablemente hacia vos. Y pensás que todavía te queda algo de ¿optimismo? Llamemoslo así. Optimista como el final de este post. Como muchos de tus posts.
Tal vez, después de todo, tus días no se terminen así.

2 comentarios:

snarf dijo...

Jamás pensé en quitarme la vida. Nunca. Quizás porque le temo a la muerte. Creo que morir sería terriblemente peor que enfrentar cualquier depresión. Hay cosas que uno no entiende porque simplemente no las siente. Hay cosas que no hay que entenderlas, hay que sentirlas... me siento vivo... vos??

º·.Such a little raven.·º dijo...

Bueno señor, posts como este puede llegar a asustar. Alguna vez me paso la idea por la cabeza, tamo'. Pero no lo olvide, siempre puede echarle la culpa al sistema, no?
Y aunque uno se vaya a morir tarde o temprano, que se yo... por ahi surge algo... eso que le llaman esperanzas vio? Vaya a saberse!