sábado, mayo 14, 2005

La importancia de llamarse C.C

Sábado. Son las 19:30. Suena el teléfono. Madre atiende.
-¿Hola?... Sí… sí, ya le doy con él…
Madre le avisa a C.C que el llamado es para él.
C.C. está acostado en su cama. Probablemente no está ni estudiando, ni trabajando, pero algo debe estar haciendo… Se levanta, va hacia el teléfono. En una fracción de segundo piensa quién podrá ser. ¿Alguna admiradora? ¿Una invitación sorpresa por parte de unos amigos para ir a algún cabaret? ¿Alguien al que le gustaron las pelotudeces que C.C escribe en el blog y que quiere ofrecerle la dirección de una revista literaria?

-¿Hola?
-Hola ¿Carlos?
-Sí
-Juan te habla
-Juan… (?)
-¿No hablo con el Doctor Carlos Clavero?
-Hmm, no…
-Parece que estoy equivocado entonces
-Así parece…
-Bueno, hasta luego, gracias
-No, por nada, que tenga suerte.

C.C cuelga el teléfono. Lo que acaba de pasar le parece gracioso. Se lo comenta a Madre. A ella también le parece gracioso.
C.C comienza a delirar e imagina que quizás esa llamada sí era para el solo que PROVENÍA DEL FUTURO. Quizás C.C en algún momento de su vida decida falsificar un título de médico, o de abogado, o se haga político y le digan “doctor”. Quizás ese llamado del futuro era para avisarle que unos mafiosos lo iban a matar.
Pasan unos segundos y el teléfono vuelve a sonar. C.C atiende.
-¿Hola?
Una voz de mujer dice:
-Hola ¿Cristina?
-…
-¿Cristina del Valle?
-No, equivocado

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