lunes, febrero 28, 2005

Si lo hubiera sabido...

¡Y pensar que ayer la amé tanto y hoy ya forma parte del olvido!
¿Cómo iba a saberlo?
¿Cómo iba a imaginar que ya no la necesitaría?
¿Qué misterioso oráculo me lo hubiera revelado?
Tanto que la quise, tanto que me hizo falta
y hoy ya no me importa.
Si alguien me lo hubiera anticipado
quizás no lo habría creído.
Ayer, tan solo ayer el amor nos unía
y ahora todo es diferente
y parece que nunca nos hubiéramos conocido.
Si tan solo hubiera tenido un indicio
la seguridad de que esto iba a pasar
si se me hubiera permitido contemplar el futuro
y mirar que ahora ella no existe
entonces podría afirmar que jamás, jamás
me habría hecho este tatuaje.


Aclaración por las dudas
: No tengo ningún tatuaje... el único que tenía vino con un chicle Bonki y se me borró hace como 10 años

viernes, febrero 25, 2005

Realismo Mágico

El día en que se iba a encontrar con Molina, Carlos Clavero salió de su trabajo en la bici de su hermano.
Y mientras iba por las calles del barrio Marqués de Sobremonte se encontró con Molina. Molina, el que fue con él desde primero a cuarto año hasta que se hartó, de su misma edad, 21 años y también en una bici y también con ese rostro de no estar pensando en nada.
Y Clavero, como andás, bien y vos, acá andamos, bien. Y se quedan hablando, y mirame Clavero, estoy trabajando en una empresa de limpieza, entro a las 18:30 y mi vida sigue igual, con la excepción de que mi viejo se fue hace dos años y nadie sabe donde está y nadie lo busca, salvo su hermano para hacerle firmar no sé que cosa. Y todo sigue igual, a excepción de que tengo dos chicos, un varón y una nena. El más grande tiene 3 años y cuando se porta mal le pego y me dice “Ay, puto”, jaja y vos que contás, y acá ando, trabajando en la fábrica de carpas, y también en dos programas de radio y haciendo diseño web con mi hermano y estoy por entrar al segundo año de Diseño Multimedia y en realidad no sé para qué si no me da la cabeza para eso y no sé si Juncos te contó. A Juncos no lo vi, se recibió de diseñador gráfico y trabaja de albañil y porqué no se busca un trabajo más acorde con lo que sabe hacer y que querés con Juncos. Y pasa el tiempo y suena el celular y es la mujer de Molina y me llamaron de tu trabajo y dónde estás, me encontré con un compañero, estoy en camino, ya voy, nos vemos. Y viste, no me respondió cuando le dije nos vemos, jaja, desconfía y tiene razón. Y la otra vez estuve viviendo una semana con el Gordo. El Gordo chupa como animal y va a las locas, trabaja en el negocio de la madre y tira plata como nunca. Y estuve en su casa y me estaba bañando y me resbalé y me golpeé las costillas contra el bidet y me quedé sin aire. Salí corriendo a buscarlo al Gordo y cuando me vió no entendía nada y me pegaba en la espalda pensando que me había ahogado. Y después de que me pasó eso me quedo pensando… Y otra vez suena el celular y ahora es el guardia del local donde trabaja y le pregunta si va a ir y resulta que son las 20 y después seguimos hablando y en realidad, sigue siendo un monólogo de Molina. Y sé que todos me hablan, pensarán que sé escuchar y me cuentan sus cosas, todos lo hacen. Y nos despedimos y ya te voy a llamar, me voy a vivir a la casa de mi vieja, quiero arreglar unas cosas y después voy a organizar una reunión para festejar, sí, después te llamo.
Y yo sé que no me va a llamar y pasarán otros cuatro años hasta que lo vuelva a ver en alguna calle del Marqués y ahora con qué me irá a salir, con que tiene otros dos chicos y con qué le iré a salir yo, ¿con que terminé la facultad? ¿con que sigo en Camping Shop? ¿con que sigo dibujando chistes? ¿yo también tendré dos chicos para entonces?
Y a quién le importa, no importa.

Nota: García Márquez debe estar revolcándose en su mansión de Macondo.

viernes, febrero 18, 2005

Yo estudiaba cine

Estuve recordando que hace 3 años estaba entrando a la UNC a estudiar ¡Cine y Televisión! Me acuerdo de eso y me da risa, por no largarme a llorar. ¿Cómo pude ser tan p… poco lúcido?

Cosas que uno hace sin pensar. Y cuando las piensa se da cuenta que no es una buena idea pero “no queda otra”. Cosas que uno hace obligado por las circunstancias, por la gente que te rodea, porque “hay que hacer algo”, porque “terminaste la secundaria y ahora tenés que ir a la universidad”, porque “siempre te gustó eso”…

Y ahora me acuerdo del quilombo que fue inscribirse, de la cámara que me prestaron y que todavía no devolví, del curso de nivelación y el grupo de mierda que me tocó, del video que tuvimos que hacer (sin que nos enseñaran siquiera como se prendía la cámara), del interminable viaje en el A5 hasta la Ciudad Universitaria, de la sensación aplastante que significaba estudiar eso y querer irse cuanto antes, de mi amigo de la secundaria Gasper que tuvo la suerte de poder irse en julio, de materias tan inexplicables como “Historia social y económica argentina”, de tanto humo de cigarrillo, del hacinamiento que había en la clase de Fotografía, del viejo de Fotografía, del segundo grupo que me tocó formar (todas minas), de los horarios confusos, de esa insoportable sensación de saber que estás grabando el práctico final pero que ningún profesor en su sano juicio aprobaría semejante engendro…

Y después, te vas. Abandonás. Y muchos pensarán “que fracasaste” pero vos sabés que es como un triunfo.
Y ahora que lo pienso ¿Por qué hablo en tercera persona?



Chistecito a tono
Posted by Hello

miércoles, febrero 16, 2005

Un pesito más

Ayer fui a la peluquería para ver si había forma de ponerme un poco de decencia en la cabeza. Fui a la misma peluquera de siempre. Una vieja como de 40 años que atiende en donde supuestamente iría guardado el auto.La cuestión es que me corta el pelo, me da algo de charla y cuando termina hago la pregunta clásica que alguna vez me enseñó mi viejo “¿Cuánto le debo?” al tiempo que sacaba del bolsillo un billete de $5 y una moneda de $1. Me sorprendí un poco al escuchar la respuesta:
-Siete pesos
-Siete pesos- repito estúpidamente mientras ella me contesta con un no menos estúpido tono dulzón:
-Sí, aumentó, es un PESITO más
Entonces saqué del bolsillo mis 5 pesitos y mi moneda de un pesito y dije:
-Bueno, ahora tengo 6 solamente, después le alcanzo el peso.
-Sí, no hay problema.- Y me fui.

Y ahora reflexiono y me pregunto ¿Cómo alguien puede rebajarse tanto por un peso? (o un pesito). Porque no vi por ningún lado algún cartel que dijera “Ahora cuesta $7, un pesito más”. Y ella tampoco dijo nada en cuanto entré, porque sabe bien que para mí, el corte seguía valiendo $6, como siempre.
Y yo digo ¿Acaso cuando era joven pensaba en que iba a sacarles un pesito a los boludos como yo? ¿Acaso cuando iba a la escuela de peluqueras al tiempo que escuchaba Duran Duran, no soñaba con cortarles el pelo a docenas de modelos europeas? ¿En qué momento abandonó esos sueños, la ilusión de ver entrar a Michael Landon en su local, atenderlo con gusto, luego ella se negaría a cobrarle y él no solo le pagaría el doble sino que además le firmaría un autógrafo en la tapa de la revista Nueva?

Gusto a plástico.
Ni mierda le pago el pesito.

martes, febrero 15, 2005

Impresiones de un día martes

Después de no escribir nada ayer (estuve llorando todo el día recordando que era el "día de los enamorados" y yo no tenía ni siquiera el recuerdo de una mina diciéndome aunque sea "sacá la mano") ahora decido mandarme algun post pero no sé sobre qué...

Son las 13:42. A las 14:30 tengo que estar de nuevo en el trabajo. Mientras estuve en Camping Shop esta mañana me dediqué a pensar mucho (mientras trabajaba, of curs, no pensarán que soy un vago de mierda ¿o si?).
Pensé en todos los proyectos que alguna vez tuve y en la posibilidad de retomarlos. Y también pensé que probablemente me encontraría diciendo "Bah, que bosta, no hago nada"
Pensé que estaría bueno tener una banda para hacer el tema del Noticiero 12.
Pensé que realmente es una gran cagada que llueva con sol.
Pensé que todo lo que vemos bien puede ser considerado como "la realidad" pero ¿Quién lo dice? ¿Acaso las cosas que consideramos "irreales" no forman parte de "la realidad", también? Y mientras hacía esta reflexión me dí cuenta que me había puesto la remera al revés.
Una vez que me puse la remera correctamente pensé en cuál sería la mejor postura que debo tomar para realizar este blog.
Y cuando iba por la calle en la bici volviendo a las casa, un pibe me miraba y pensé "¿qué mirás, trolo?"
Y ahora pienso en que irá a decir la gente cuando lean que puse "trolo". Qué irá a pensar mi mamá.
También pensé que este año cumplo 22 años. Y creo que ahí sí voy a pensar "Además de pelotudo, viejo".
Si no les gustó lo que leyeron, no hagan caso, el post de mañana viene con fotos mías en bolas... no, mejor no.

domingo, febrero 13, 2005

El plástico sabor de las cosas

Bueno, empezamos bien... el blog se llama "GUSTO a plástico" y yo titulo al primer post "plástico SABOR de las cosas". Bien parece que mi aficción al marketing es solo eso: aficción.

Es domingo... faltan unos cuantos minutos para que sea lunes. Para que agarre la bici a las 7 y media de la mañana y salga pa Camping Shop a fabricar carpas. ¡Y qué lindo va a ser empezar la semana escuchando la asombrosa voz de Mario Pereyra diciendo "la fiesta del verano ha comenzado"! ¡Qué sensación celestial voy a experimentar en cuanto el primer sorbo de mate cocido con gusto a remedio (sí, a remedio) toque mi lengua! Y ni qué hablar del agradable calor veraniego (lo mejor de esta "fiesta"). ¿Y cuándo tenga que armar la carpa de exposición? ¡Papá! ¿Quién necesita un río y el paisaje serrano para disfrutar de un armado de carpa?

Deténganse a saborear las cosas y van a sentir que tienen un gusto a plástico. En serio. FÍJENSEN, LOCO.
Pero después, hagan oídos sordos a la verdad absoluta de Mario Pereyra, ojos ciegos a la mina que te mira desde ese afiche mientras se lleva un helado con forma fálica a la boca, no hagan caso a tanta publicidad de carreras terciarias para futuros líderes y no se hagan problema si no tienen una mina como la del afiche del helado (o un tipo como el de la publicidad de desodorante).
Y el gusto (o sabor) a plástico se va a ir diluyendo. Digo.